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Dalia López Montoya

En todas partes hay familias disfuncionales. Muchas, pero ninguna es como la de Matilda. Un padre estafador, una madre adicta al juego y un hermano que no sabe hacer nada más que ver la televisión… y en medio de ese caos, Matilda, una pequeña niña, que puede mover objetos con el poder de su mente, le encanta leer y no le gusta ver televisión. Definitivamente, Matilda no encaja en su familia.

Sin embargo, a pesar de todas las dificultades con las que se enfrenta, Matilda sigue teniendo un alma bondadosa. No se deja intimidar por nadie, ni por la directora de su primaria Tronchatoro ni por su padre estafador, y con toda la bondad que alberga en su corazón, logra darle una lección a ambos.




Te recomendamos leer el libro con tu peque para complementar la película, y luego platicar sobre las adversidades a las que se enfrenta y cómo logra superarlas. Matilda pudo ser una niña adicta a la televisión, con problemas de conducta y mentirosa; en cambio, es una niña con cualidades muy específicas, todas orientadas a ser una buena persona. ¿Y qué hizo que fuera diferente la historia?

Al principio, Matilda, en su soledad, se refugia en los libros, y esa es la posible explicación de que su alma no se corrompa y logre vencer las adversidades a las que se enfrenta. Aparte es una niña muy resiliente, ya que, a pesar de que no tiene el amor de sus padres, logra recuperarse y seguir con su vida.

La profesora Miel también nos enseña que siempre hay gente con buenos sentimientos, que puede ayudar a las personas a su alrededor.

Si aún no han visto la película, les recomendamos verla y revisar también el libro, ambos son muy bellos y con muchos mensajes interesantes de fondo.

 

 

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