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 Psicóloga Valery Flórez 


“A mí mis papás me pegaban de niño y yo no estoy traumado”, afirmó el hombre denunciado por su ex-pareja por violencia física.

“A mi de niño me dejaban llorando solo hasta que me durmiera y tan mal no salí”, señaló el hombre que pasa largas horas trasnochando en redes sociales afectando su sueño.

“A mí me castigaban de niño y estoy bien”, dijo el hombre que cada que comete un error se dice a sí mismo palabras de desprecio, como forma de autocastigo.




“A mí de niña me pusieron mano dura y sufro de un trauma llamado ‘educación’”, afirmó la mujer que sigue sin entender por qué todas sus parejas terminan siendo agresivas.

“Cuando yo me ponía de caprichosa siendo niña, mi padre me encerraba en una habitación sola para que aprendiera y hoy se lo agradezco”, dijo la mujer que ha sufrido ataques de ansiedad y no se explica por qué teme tanto estar encerrada en espacios pequeños.

“A mi mis padres me decían que me iban a dejar sola o a regalar con un desconocido cuando hacía mis berrinches y no tengo traumas”, dijo la mujer que ha rogado por amor y ha perdonado reiteradas infidelidades a su pareja, con tal de no sentirse abandonada.

“A mí mis padres me controlaban solo con la mirada y mira lo bien que salí”, señaló la mujer que no puede mantener contacto visual con figuras de ‘autoridad’ sin sentirse intimidada.




“Cuando niño me dieron hasta con el cable de la plancha y hoy soy un hombre de bien, hasta profesional soy”, afirmó el hombre que sus vecinos han acusado con la policía por llegar ebrio a golpear objetos y gritar a su esposa.

“A mí mis padres me obligaron a estudiar una carrera que diera dinero, y mira lo bien que estoy”, dijo el hombre que cada día sueña con que sea viernes porque está desesperado en su trabajo haciendo todos los días algo que no es lo que siempre quiso.

“Cuando era pequeña me obligaban a estar sentada hasta terminar toda la comida y hasta me la embutían a la fuerza, no como ahora esos padres permisivos”, afirmó la mujer que no entiende por qué no ha podido tener una relación sana con la comida y en su adolescencia llegó a desarrollar un trastorno alimenticio.

“Mi madre me enseñó a respetar a punta de buenos chancletazos”, dijo la mujer que se fuma 5 cigarrillos diarios para controlar su ansiedad.




“Yo a mi mamá y a mi papá les agradezco cada golpe y cada castigo, porque si no, quién sabe qué sería de mí”, afirmó el hombre que nunca ha podido tener una relación de pareja sana, y a quien su hijo le miente constantemente porque le tiene miedo.

Y así vamos por la vida, escuchando personas afirmando ser gente de bien y sin traumas, pero paradójicamente, en una sociedad llena de violencia y gente herida.

Tomado de MundoCrianza.

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