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¿Qué sueles hacer cuando estás triste, para mejorar tu ánimo? ¿Intentas apapacharte comprando o comiendo algo que te gusta? ¿Buscas la compañía de algún amigo o familiar para contarle tus problemas? Estas son algunas de las acciones más comunes cuando se trata de superar el mal momento por el que podríamos estar pasando. La pregunta es, ¿son remedios eficaces? ¿Realmente te sientes mejor después de tomar estas medidas?




Para averiguar qué tan cierta era la idea de que consentirse uno mismo trae felicidad y bienestar emocional, la psicóloga Katherine Nelson, de la Universidad del Sur, en Tennessee, Estados Unidos, llevó a cabo una investigación con un grupo de científicos. El estudio reveló algo muy interesante: son las personas que constantemente se están preocupando por los demás –no solo por sí mismos–, las que alcanzan una mayor plenitud emocional.

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El estudio se llevó a cabo de la siguiente manera: de un total de 473 voluntarios se formaron tres grupos. Los integrantes del primer grupo recibieron la instrucción de llevar a cabo una acción por el beneficio de alguien más; un acto producto de la generosidad que tuviera un impacto benéfico en otros, como tener un gesto amigable con alguien, ayudar a un amigo en determinada labor o plantar un árbol. Quienes conformaban el segundo grupo, en cambio, tenían que hacer algo en beneficio propio, como irse de vacaciones. El tercer grupo de voluntarios, debía seguir su vida tal cual, sin ningún cambio. Ya que todos habían ejecutado las instrucciones, respondieron un cuestionario para evaluar sus condiciones psicológicas y sociales. Las respuestas fueron muy reveladoras.




Los integrantes del primer grupo, que habían llevado a cabo acciones en beneficio de alguien más, olvidándose por un momento de sí mismos, señalaron que su ánimo había mejorado significativamente. Algo distinto ocurrió con los otros dos grupos. Quienes se enfocaron en sí mismos y realizaron una acción que les causara placer o provecho personal, así como quienes siguieron su vida sin ningún cambio, indicaron que no habían sentido ningún cambio en su estado de ánimo ni habían experimentado sentimientos positivos.

“Es común que quienes buscan la felicidad tiendan a ensimismarse –indicó la doctora Nelson–. Sin embargo, esta investigación nos deja ver que pueden obtener mejores resultados si eligen actuar en beneficio de otra persona”. Otros estudios han dado resultados semejantes, contrariando la idea de que enfocarse en uno mismo es una buena manera de mejorar el ánimo. ¿Cuál es la explicación de esto que parece contradictorio? La respuesta está en una sustancia química en nuestro cerebro.

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Cuando actuamos en beneficio de otra u otras personas, así como cuando tenemos un comportamiento de generosidad, el cerebro recibe un estímulo para liberar dopamina, un neurotransmisor que provoca que nos sintamos felices, incluso eufóricos. Pero eso no es todo. Cuando comemos chocolate nuestro cerebro también libera dopamina, sin embargo, no desecha las emociones negativas. Algo que también resulta muy interesante en esta investigación es que las acciones altruistas, o simplemente generosas, reducen las emociones negativas, además de liberar dopamina. Esto hace que la sensación de felicidad sea más profunda y más duradera.

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