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Establecer límites y poner normas a los niños es uno de los pilares de la educación. Los necesitan para estar en armonía, para aprender y para relacionarse con su entorno de forma saludable.

Sin embargo, debes tener cuidado con el exceso de normas. Podrá parecerte extraño, pero hay cosas que los papás suelen prohibir a sus hijos y no deberían hacerlo, ya que hay ciertas restricciones que pueden provocar que un niño se sienta tan inseguro, que podría afectar su aprendizaje.




10 cosas que no debes prohibir a tu hijo

Cometer errores
¿A ti te gusta que te griten y te regañen cuando te equivocas? A un niño tampoco, sobre todo porque está en pleno proceso de aprendizaje y todavía se le dificultan varias cosas, como abrocharse las cintas de los zapatos, tender bien su cama o guardar cada juguete en su lugar. Lo importante es que le ayudes a mejorar día a día y darle el tiempo necesario para que vaya aprendiendo poco a poco a hacer tareas que a ti te pueden parecer sencillas, pero para él pueden ser muy complicadas.

Llorar
Frases como “ya no llores” o “te ves muy feo llorando” enseñan a los niños que llorar es malo. Si cada vez que tu hijo llora le gritas y lo regañas, comenzará a reprimir sus emociones, intentará no mostrarlas y, muy probablemente, llegue a ser un adulto que no maneje bien sus emociones. ¿No es mejor preguntarle por qué llora y darle tu apoyo? ¿No es mejor abrazarlo y hacerle sentir querido?




Decir no
A pesar de ser un niño, y aunque sean ustedes, como papás, quienes establecen las normas y él deba obedecer, su hijo no deja de ser un miembro más de la familia con voz y voto. Frases como “aquí se hace lo que yo digo” hacen que los niños terminen por volverse sumisos y conformistas. Lo mejor es dejar un espacio en el que tu peque pueda expresar lo que desee o no desee hacer.

Expresar su opinión
Está muy relacionado con el número 3. Con la excusa de que son pequeños y… “ellos qué van a saber”, no les dejamos espacio para expresar sus ideas, deseos y emociones.

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Ser inquieto, curioso y ruidoso
Los niños corren, saltan, levantan la voz y ríen con fuerza; hacen travesuras, tienen berrinches, desobedecen, son nerviosos, tienen mucha energía, curiosean, se prueban, descubren, se equivocan… no son parte del mobiliario de casa, ¡son niños! Y así es como los niños son felices: haciendo alboroto. Por supuesto que debes enseñarle cómo comportarse en cada situación pero definitivamente no lo obligues a estar callado, quieto y serio en todo momento. Cuando un niño juega, brinca y sube la voz, está siendo feliz.

Comer solos
Con la excusa de que se van a manchar o de que aún son muy pequeños, muchos papás tienden a darles de comer ellos mismos a sus hijos, a edades en que ya son capaces de llevar el tenedor o la cuchara a la boca por sí mismos. Es una actitud de sobreprotección que no ayuda al niño a desarrollarse.

Tener miedo
Loss miedos en la infancia son normales. De hecho, hay miedos que están asociados a cada edad: conforme crecen, los niños se enfrentan a ciertos miedos mientras superan otros. No intentes prohibirle a tu hijo tener miedo a la oscuridad, a los perros, al médico, a estar solo o a la gente extraña. No hagas que se sienta avergonzado por sentir miedo. ¿Qué debes hacer? Acompáñalo y ayúdalo a entender las cosas para que pueda superarlo.




Tener secretos
Todos tenemos secretos, y es importante respetar la intimidad y vida privada de tu hijo. Por otro lado, es importante asumir que tendrá más secretos conforme crezca. Asegúrate de no pasar esa línea que pueda provocar que tu hijo pierda la confianza en ti. Evita hurgar entre sus cosas, leer su diario o presionarlo para que te cuente todo. En cambio, hazle saber que puede contarte cualquier cosa, que siempre estarás con él y lo apoyarás hasta donde te sea posible.

Dibujar o hacer manualidades
Tal vez pienses que ya tienes suficiente trabajo como para todavía tener que limpiar lo que tu hijo ensucia al pintar, colorear, recortar o jugar con plastilina, ¿no es así? Sin embargo, es un error prohibirle que lo haga, ya que de esta manera estás coartando su creatividad e imaginación.

Preguntar
A lo largo de su vida, los niños pueden hacer cientos, miles, millones de preguntas sobre cualquier cosa. Incluso cuando tienen la respuesta, ellos preguntan. Estas preguntas pueden catalogarse en fáciles, difíciles e imposibles. Seguro recordarás más de una que te hizo sudar porque no sabías ni cómo enfrentarte a ellas. Pues ni siquiera en esos casos debes ignorar a tu hijo, pedirle que se callen o evitar darle una respuesta. Esa comunicación abierta en la que das respuesta a sus inquietudes, aun cuando te resulte complicado, establece las bases para un vínculo fuerte con tu hijo.  

Fuente: www.guiainfantil.com

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