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Claudia Moreno

Entre los 3 y los 5 años, los niños tienden a ser egocéntricos. Se consideran el centro del universo y les resulta difícil ver las cosas desde otras perspectivas. Se consideran mejores y más importantes que los demás.

Lo anterior incide en su autoconcepto, siendo común que exageren sus habilidades y conocimientos en cualquier área. Cuando fallan, tienden a pensar que fue por mala suerte y están seguros de que su desempeño será mejor en el futuro. Esto los lleva a querer tener un buen desempeño en todo lo que hacen para demostrar que son mejores que los demás, por lo que suelen ser altamente competitivos.




Hay que decir que la cultura tiene un peso muy importante en el desarrollo de la conducta competitiva, pues suele reconocerse mucho el hecho de ser diferente a los demás y sobresalir, más que a la capacidad para cooperar. Esto influye en que los niños deseen ser mejores que los demás y luchen por ello.

Por otro lado, también compiten para recibir atención, lo cual también los lleva a sobresalir, aunque en algunos casos presentando conductas desorganizadas.

Por lo general, a los varones se les educa con mayor frecuencia hacia la competitividad, por lo que suelen ser más competitivos que las mujeres, y esto empieza a verse reflejado desde esta etapa.

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¿Cómo ayudar a tu hijo a moderar este tipo de comportamientos para aprender a competir sanamente?

  • Promueve que la competencia sea consigo mismo y no contra los demás. Que intente superar lo que hizo la vez pasada en vez de querer ganarle al otro.
  • Enséñale a valorar el esfuerzo y no solo el resultado, que se dé cuenta de lo que logró en términos de aprendizaje y no solo de si ganó u obtuvo lo que quería.
  • Fortalece sus conductas prosociales (a favor de otros, no de sí mismo), esto lo llevará a mostrar menos conductas competitivas y reforzará una actitud cooperativa con los demás.
  • Ayúdalo a reconocer sus límites y a entender que todos los tenemos, sin que esto sea algo malo.
  • Sé el modelo de lo que esperas que tu hijo haga; es decir, muéstrale cómo “se compite sanamente”: esforzándose pero aceptando que puede haber alguien que la haga mejor.
  • Muéstrale como llevar a cabo conductas cooperativas y prosociales.
  • Reconoce y alienta las conductas colaborativas que muestre, por ejemplo, si deja pasar a alguien en la fila o le presta el juguete con el que está jugando a otro amigo.
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