Algo que como adultos deberíamos aprender de los niños es su capacidad de asombro. ¿Has viso la cara que ponen cuando les sirven helado de su sabor favorito, por ejemplo? Y no solo eso: mientras se lo sirven se emociona tanto que salta, baila y hace todos los sonidos felices imaginables. Ahora piensa en el adulto que lo acompaña… ¿qué crees que esté haciendo? Tal vez pensando que no trae cambio, que se están tardando demasiado en atenderlos, que tiene muchos asuntos pendientes por hacer… cualquiera de esas opciones es más probable que disfrutar de ese momento. 

Y es que los niños son imaginativos, creativos, lúdicos y curiosos por naturaleza. Lamentablemente, conforme vamos creciendo, los adultos –la mayoría al menos– nos vamos olvidando de lo divertido que es jugar, ¡hasta se nos olvida cómo hacerlo! ¿Recuerdas qué bien se sentía correr tan fuerte como pudiéramos para que no nos alcanzaran? ¿O buscar el mejor escondite en el menor tiempo posible, y tener que controlar la respiración para no ser la primera o el primero en ser encontrado? ¡Era divertidísimo! 

Tristemente, cada vez es más común que los papás que llegan a mi consultorio me cuenten que no saben cómo jugar con sus hijos, y mucho menos saben cómo estimular su imaginación y creatividad. 

La creatividad inicia con una buena dosis de imaginación y termina por convertirse en una gran experiencia de vida. Para los niños, los procesos creativos parten del aquí y el ahora; ponerse creativos les resulta muy placentero y suele resultar más significativo el proceso que el resultado. 

¿Y quién mejor que el duende mágico para conectar emocionalmente a niños y a adultos? Desde un lejano rincón del Polo Norte, específicamente de la aldea de Hari, llega el duende mágico a emocionar a los niños con su magia, a motivarlos a ayudar en casa ¡y a divertirse!

El duende mágico ayuda a los niños a imaginar, a creer, a ponerse creativos. ¡Deberían ver el detrás de cámaras de las aventuras del duende! Me encanta cuando los papás me cuentan cómo planean las aventuras, cómo sus hijos estuvieron a punto de descubrirlos y cómo ellos también terminan disfrutando muchísimo el proceso. 

Éste es el segundo año que el duende mágico nos acompaña en Psicología para Niños y nosotros disfrutamos como no se imaginan tenerlo con nosotras. 

Si tu peque ya tienes su duende mágico en casa, debes tomar esto en cuenta para crear más y mejores aventuras:

  • Cuando el duende invente una de sus aventuras, haz que deje pistas o acertijos, ¡a los niños les encantará descifrarlas! 
  • Cuéntale a tu hijo la historia del duende: de dónde viene, qué le gusta, cuál es su misión… esto le permitirá crear un vínculo más cercano con él. 
  • Elige un duende que resulte más significativo para tu hijo ¿Sabes qué hay cuatro diferentes modelos? Está el duende constructor, la duende diseñadora, el duende optimista y la duende matemática. ¡Elige tu favorito!
  • ¡Disfruta ayudar al duende con sus aventuras y no olvides lo bien que se siente jugar! 

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