El temperamento viene marcado por los genes desde que nacemos. Así, los niños desde edad muy temprana pueden tender a ser nerviosos, intranquilos, irritables, asustadizos…

Es posible que tu hijo sea obediente, tranquilo, callado, ordenado, responsable y protector. Esta manera de comportarse de un modo tan perfecto le puede llegar a definir como un niño extremadamente bueno pero, ¿es posible que esta conducta haga que los demás abusen de ellos?




Cómo se comporta un niño “extremadamente bueno”

  1. Está dispuesto a atender las necesidades de los demás antes que las suyas, llegando a hacer cosas que no quiere con tal de agradar y de hacerse ver ante los otros.
  2. Intenta hacer todo él, de manera autónoma, para que los demás se alegren y no tengan que prestarle ayuda.
  3. No manifiesta emociones agresivas. No se enfada ni hace rabietas.
  4. Suele relacionarse poco con otros niños y obedece siempre a los adultos.
  5. Cede ante los demás, se deja llevar y no sabe defenderse.

Cómo proteger a los niños que son muy buenos
La mayoría de los papás creen que tener un hijo tan bueno es ideal. Sin embargo, este tipo de niños que pasan desapercibidos, que no fastidian y, por tanto, son dóciles y obedientes, también pueden ser motivo de preocupación para los papás. Aunque el comportamiento de estos niños puede resultar cómodo para su educación, es muy probable que estos pequeños enfrenten dificultades.

Para reducir riesgos de que estos niños “demasiado buenos” sufran abusos de otros compañeros, los padres deben intentar solucionar algunos aspectos de la educación que ejercen sobre sus hijos:




  • Comunicación
    Los padres deben hablar con sus hijos frecuentemente, escucharlos sin juzgar, ni minimizar sus problemas. Así, los niños sentirán confianza y pedirán ayuda cuando se enfrenten a una posible situación de acoso.
  • Las normas y los límites
    Es importante que los padres siempre traten de poner un tipo de normas y límites adecuados a la edad del niño. No debe de darse una disciplina férrea, ni sumisa. En el equilibrio está la clave.
  • La autoestima del niño
    Los padres deben poner esfuerzo en que los pequeños no se sientan inferiores. Por tanto, hay que reforzar la autoestima de los niños siempre que se pueda. Para ello, será clave mejorar la socialización con sus iguales buscando un entorno en el que se sienta más seguro y comprendido.
  • Autonomía
    Hay que dejarle hacer las cosas que pueda realizar solo. Los padres tienen que ponerle metas adecuadas a su edad y a sus capacidades para que las vaya superando por sí mismo. Así se asentarán las bases para que vaya siendo capaz de pensar por cuenta propia y, en un futuro, tenga las herramientas para poder resistir la presión de grupo.
  • Que sepan identificar conductas inapropiadas
    Cuando se dan comentarios y acciones abusivas e inapropiadas, al ser niños “tan buenos” pueden parecerles una tontería y no les dan importancia cuando en realidad pueden ser señales de un posible acoso.
  • Enseñarles a decir NO
    Los acosadores sienten la seguridad de que sus víctimas nunca les van a contradecir. Por tanto, es bueno que este tipo de niños aprendan desde muy pequeños a plantar cara ante las situaciones que no les agradan sabiendo decir NO, alto y claro.

Fuente: Guía Infantil

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