Si eres una mujer altamente sensible, es muy probable que la maternidad intensifique aún más esa sensibilidad. Después de todo, los niños son inquietos y ruidosos por naturaleza, lo cual puede llegar a ser muy abrumador para ti, y hacer que el deseo de retirarte a un lugar tranquilo se vuelva urgente. Pero, por supuesto, apartarse no es algo que puedas hacer fácilmente cuando tienes hijos.

En general, la paternidad significa tener muy poco tiempo a solas, aunque esto sea una circunstancia de vital importancia para las personas altamente sensibles (HSP, por sus siglas en inglés: high sensitive person), ya que necesitan recuperarse y recargar energía, después de haber estado expuestas a lo que ellas perciben, cotidianamente, como una sobrestimulación continua.




Si te reconoces como una persona altamente sensible, es probable que también te sientas constantemente apurada, siempre con poco tiempo y mucho por hacer, lo que termina generándote ansiedad.

Sientes tú misma el dolor que siente tu hijo, al igual que todas sus emociones, como si fuera una montaña rusa. Si no duermes bien, sientes que la falta de sueño podría destruirte. Con frecuencia te encuentras completamente agotada, física y emocionalmente. Tal gustaría encapsularte, encontrar tu propio capullo para sentirte protegida. Anhelas arrastrarte de nuevo a la cama, cobijarte y quedarte ahí indefinidamente.

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Además de ser psicóloga y madre de tres niños, Karin Monster-Peters, es una persona altamente sensible, lo que la llevó a vivir una situación particular. “Estaba tan cansada de tener dos hijos con solo 14 meses de diferencia, que además no estaban durmiendo óptimamente, que mi cuerpo simplemente se rindió. Ni siquiera podía levantar los brazos para abrazar a mi bebé llorando. Terminé desarrollando un trastorno del sueño extremo que luego me provocó una fibromialgia”.

Monster-Peters vivió una “crisis existencial”. Se hacía preguntas como “¿Quién soy? ¿Por qué yo?”, lo que la hizo darse cuenta de que necesitaba espacio para conectarse con las otras partes de su identidad. Contrató a una niñera y reabrió su consulta privada, donde se especializa en trabajar con personas y padres altamente sensibles. Como Karin, tal vez necesites hacer cambios importantes para volver a conectar contigo misma y sentirte menos agotada; o tal vez te gustaría hacer algún ajuste en cuanto al cuidado que haces de ti misma. Sea como sea, estas recomendaciones te pueden ayudar:




Honra tus gustos y preferencias
Averigua qué funciona mejor para ti, y qué no funciona, y tiende a llevarte al agotamiento. Descubre aquello que más te importa, calcula tus límites y protégelos. Intenta no compararte con otras mamás y su forma de hacer las cosas. Rebecca Eanes, autora y madre altamente sensible de dos niños, escribe: “Simplemente no puedo ser la madre que planifica las grandes fiestas y que tiene a mi hijo involucrado en todos los deportes y actividades extracurriculares. El calendario debe tener días en blanco para poder andar tranquilamente por la casa. Estos días libres son esenciales para permitir que mi sistema nervioso descanse y pueda recargarse”.

En resumen, haz aquello que te honre y te ayude a construir un vínculo fuerte con tus hijos. Prioriza las actividades que te tranquilizan. Monster-Peters se levanta temprano para poder practicar yoga y meditación. También se acuesta temprano para asegurarse de que su cuerpo tenga suficiente tiempo de descanso. “El sueño y el movimiento son las dos formas principales en que una persona altamente sensible le da a su cuerpo espacio para procesar todos los estímulos que se presentan todo el tiempo”. ¿Qué tipos de movimiento te gustan? Tal vez te encanta bailar, caminar, correr, hacer pesas o tomar clases de kickboxing. Elige las actividades físicas que te gusten e incorpora algunos detalles para tu cuidado personal. Identifica distintas formas de darle calma a tu vida: respira profunda y lentamente varias veces, enciende una vela de lavanda, pon música que te relaje… haz una lluvia de ideas sobre las distintas formas en que puedes tranquilizar tus nervios (y tu alma) a lo largo del día.

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Crea rutinas
Monster-Peters ha creado varias rutinas que respaldan sus necesidades. Por ejemplo, hace su trabajo más complicado por las mañanas, un momento del día en que aún no siente la mente llena de estímulos. Por las tardes, cuando su cerebro ya está frito, realiza otro tipo de actividades, como ir de compras o cocinar. ¿Qué tipos de rutinas puedes crear que nutran tus necesidades y te nutran a ti?

Crea una comunidad de apoyo
Monster-Peters ha trabajado con muchas mujeres que se encuentran completamente agotadas, en gran medida por falta de ayuda. Ella suele hacer hincapié en la importancia de aceptar ayuda, incluso si no se parece a lo que tú estás buscando. “Tenía un cliente cuyos padres querían ayudarle cuidando a sus hijas, pero dado que ella tenía una relación problemática con ellos, optó por no aceptar el ofrecimiento; poco después terminó colapsando”.




Comunícale claramente tus necesidades a tu pareja y habla con él sobre cómo pueden sobrellevar juntos la paternidad. Establezcan turnos para cuidar a los hijos y fechas para que cada quien pueda tomar descansos.

Cuando respetamos nuestras emociones y nos cuidamos con compasión, nos sentimos realizados y menos estresados. Tenemos la energía física y emocional, además del espacio mental para escuchar, mostrarnos y conectarnos profundamente con nuestros hijos. En resumen, podemos obtener lo que necesitamos y nuestros hijos pueden obtener de nosotros lo que necesitan.

Fuente: psychcentral.com

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