Los niños de entre 3 y 6 años aún no tienen la capacidad de ponerse en los zapatos de los demás, por lo que solo actúan por conveniencia y no aceptan puntos de vista distintos a los suyos.

Estas son algunas de las características comunes en niños de esa edad:

  • Creen que todos piensan de la misma manera que ellos
  • Creen que todos perciben las cosas de la misma manera que ellos
  • Creen que todos sienten como ellos
  • Todo girar alrededor de lo que ellos ven, opinan y viven las cosas

La habilidad para ponerse en los zapatos de la otra persona no se da por decreto sino en función de la madurez mental que el niño va alcanzando y de las oportunidades que sus papás le vayan dando para representar mentalmente un cambio de posición frente a las cosas.

Muchas veces, cuando nos relacionamos con niños, nos sorprende lo que hacen o dicen. Su conducta parece caprichosa o curiosa. Esto se debe a una característica del pensamiento infantil que se denomina egocentrismo. Estas son algunas de sus manifestaciones:

Fenomenismo
Establece lazos causales entre fenómenos por proximidad (por ejemplo, creer que tener sueño siempre significa que es de noche).

Finalismo
Cree que cada cosa tiene forzosamente una función y una finalidad. Por ejemplo, que las nubes se desplazan para llevar agua a otro sitio. No entienden que algo pueda ocurrir por azar.

Artificialismo
Considera que todo es producto de la voluntad humana y que todo está construido artificialmente por el hombre o por un ser superior. Por ejemplo, que la playa ha sido construida transportando arena cerca del agua.

Animismo
Tienden a percibir como vivientes y conscientes cosas y fenómenos inertes.

La primera manifestación de este egocentrismo se da en el habla, y consiste en que solo hablen de sí mismos, sin mostrar interés por el punto de vista del otro.

En el juego, es común que no midan las consecuencias de sus actos, por lo que suelen empujar o pisar todo aquello que se encuentre a su paso y siguen jugando como si nada hubiera pasado.

Mediante el dibujo, el niño representa la realidad desde su punto de vista, tal como él la percibe. Inicialmente, el niño hará trazos libres y los rellenará sin respetar límites, ya que su único interés será tener contacto con el material y conocer sus propiedades. Poco a poco, sus trazos serán más controlados pudiendo hacer representaciones con mayores detalles.

En línea con lo anterior, en LEXIA han descubierto que algunas caricaturas están ligadas a esta característica del pensamiento infantil, lo que explica que los niños se identifican tanto con ciertos personajes. Ejemplo de ello es el caso de Peppa Pig, que tiene síndrome de superioridad y siempre está buscando que sus ideas destaquen, además de que no acepta opiniones ajenas. Estas características la hacen muy cercana al niño en edad preescolar.

Para la elaboración de esta nota, contamos con la valiosa colaboración de LEXIA Insights Solutions.


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