Laura Aguilera

La rabia es una emoción como cualquier otra, y aunque muchos niños aún no han aprendido a gestionarla de forma adecuada por el mero hecho de ser niños, lo cierto es que deben comprender que es un estado que formará parte de su registro de emociones a lo largo de su vida.

Por ese motivo, cuanto antes entiendan que sentir rabia no implica que se acaba el mundo y que es una oportunidad para resolver conflictos y superarse, mucho mejor para ellos y su bienestar emocional. Es por ello que la educación emocional juega un papel importante en este desarrollo.




Papá y mamá, me estoy enfadando
Si los niños identifican ese estado de ira mediante las señales de su cuerpo, les puede permitir con más facilidad hacerles frente. La rabia no es el enemigo, el enemigo es cualquier niño o adulto que en un momento dado no sabe cómo reaccionar de forma que no le haga más daño a él mismo o al resto de personas de su alrededor.

Por ello, los niños se funden en rabietas en las que se tiran al suelo, lloran desconsoladamente hasta que les falta el aliento y pegan a sus padres como reacción ante la injusticia que sienten que está sucediendo, entre otras cosas. Estas reacciones no hacen más que prolongar el malestar de esta emoción vista como una emoción desagradable.

Entrenar en reacciones positivas
Los niños necesitan comprender que hay dos formas de actuar ante el enfado. La primera es la que hemos comentado, en la que el niño deja llevar su ira sin ningún tipo de control. Esta reacción le hace sentir aún peor y no está dirigida a ningún fin, además de mostrar su disconformidad ante cierta situación.

Necesitamos enseñar al niño que hay una forma en la que se sentirá mejor para manejar sus enfados, verá los resultados positivos que eso conlleva y las sensaciones que experimenta serán mucho más calmadas. La solución ante el conflicto vendrá después de la calma. De ahí lo que comentábamos al inicio, conocer las sensaciones del propio cuerpo cuando veo que puedo empezar a enfadarme para evitar estallar y dirigirlo de forma positiva.

Para más información sobre la gestión de la emoción de la Rabia
Podéis echar un vistazo al cuento Mi volcán, del cual soy autora, y que actualmente está en campaña de crowdfunding, para que todo aquel papá, mamá o profesor que quiera enseñar a los niños la gestión del enfado, pueda ayudarnos a hacer realidad este proyecto. Os animo a que visitéis la página de Verkami, donde lo tenemos en campaña y, si os interesa, os hagáis con un plan para tenerlo en vuestras casas y trabajar con vuestro peque la gestión positiva de la rabia: Acceder al cuento Mi volcán.

En Mi volcán, el niño aprenderá a entender su cuerpo en los estados de rabia y calma, y verá cómo el niño protagonista intenta gestionar esa emoción ante los enfados del día a día. La técnica del volcán es la protagonista de este cuento, una técnica que uso en mi centro de psicología y con la que los niños disfrutan enormemente y la entienden por su facilidad en la analogía con un volcán a punto de estallar.


Sobre la autora
Laura Aguilera es psicóloga y psicopedagoga. Fundó la página web Psico Ayuda Infantil y es directora del Centro PAI, en Barcelona. Escritora de los cuentos El descubrimiento de las inteligencias múltiples y
Mi volcán.

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