Dos de los principales valores que definen el mundo globalizado en el que viven los niños de hoy, que además han sido altamente difundidos por internet, son la democracia y el desarrollo sostenible.  

1. La democracia
Más allá del ámbito político, la democracia señala que todos somos iguales, que merecemos respeto por igual y que debemos tener las mismas oportunidades.

2. El desarrollo sostenible
Señala que nuestra vida diaria, nuestra evolución como seres humanos no debe comprometer al medio ambiente.

Juntos, ambos valores generan una concepción del mundo en la que lo más importante es el respeto a los otros y al medio ambiente.




Efectos de la democracia en el niño
+ Poco a poco ha ido disminuyendo el autoritarismo que se reflejaba en la familia, en las jerarquías y en las estructuras de autoridad.

+ Se ha generalizado la idea de que todos somos iguales y que por ello es importante respetar y ser solidario con los demás.

Los efectos del desarrollo sostenible
+ Las acciones encaminadas al cuidado del medio ambiente ya son parte de la educación de los niños.

+ La mentalidad está encaminada a preservar, conservar y proteger el medio ambiente y los recursos naturales, satisfaciendo las necesidades económicas, sociales y culturales de la generación actual sin comprometer el bienestar de las generaciones futuras.

Este nuevo sistema de valores ha ido generando nuevas actitudes, mediante las cuales los niños se desenvuelven y construyen su mundo.

Autoridad horizontal
Poco a poco, los padres han dejado de corregir a los hijos acusándolos. Cada vez es menos frecuente que los hijos obedezcan por temor; ahora los padres empiezan a ponerse en su nivel, y la obediencia se da en función del respeto y del amor, lo que deriva en confianza. Los niños prefieren a las personas puerta, aquellas que les abren el mundo, les dan libertad para crear un mundo propio y dan estructura a su vida sin coartar su creatividad.

Independencia y autenticidad
Los niños aprenden a ser autónomos a través de actividades diarias en su casa o en la escuela, desarrollando su capacidad de reacción ante la vida diaria. Han aprendido a estar solos y eso les permite ser auténticos. Esto no significa que necesiten menos de la relación con los demás, sino que ahora son más capaces de cuidarse y cuidar a otros.

Respeto y tolerancia a la diversidad
La base de una sociedad democrática es la igualdad entre todas las personas sin importar sus creencias, ideología, raza o prácticas. Todas las personas merecen respeto y consideración, así que lo normal es aceptar y admitir la diversidad. Para los niños la empatía es la base, ponerse en los zapatos del otro, protegerlo; la globalización ha expandido la idea del respeto y la protección a la vida, la propia y ajena, a la de todas las personas que viven en este mundo. “Lo distinto” y “el otro” cada vez causan menos miedo y confusión. La diferencia es algo muy valorado: los niños tratan de no segregar al diferente, sino incluirlo dentro de su mundo y aprender de él.

Conciencia ecológica
La necesidad de tener una cultura en la cual se generen medidas serias y profundas para combatir el cambio climático, la escasez del agua y así preservar el medio ambiente, tiene como punta de lanza a estas nuevas generaciones de niños. Vivir en un mundo mejor y más cuidado es algo que les preocupa y los ocupa al mismo tiempo. Intentan influir en sus padres para que sigan acciones como cuidar el agua, ahorrar energía, separar y reciclar la basura, así como preservar las especies.

Para la elaboración de esta nota, contamos con la valiosa colaboración de LEXIA Insights Solutions.


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