Fragmento de la entrevista a Eva Millet, autora del libro Hiperpaternidad y del blog  educa2.info, publicada en www.abc.es.

¿Cuáles son las características generales de la hiperpaternidad?
La hiperpaternidad es un tipo de crianza que consiste en estar encima del niño o la niña constantemente, atendiendo o anticipando cada uno de sus deseos. Suelen ser padres que se pasan media vida eligiendo colegio perfecto, las mejores extraescolares, el mayor número de experiencias, los últimos gadgets, juguetes, viajes, espectáculos, actividades lúdicas y entretenimientos varios.




Hoy los niños están apuntados a cientos de actividades extraescolares. La frase de hoy que más se oye es “corre, que llegamos tarde”. Usted habla de la infancia como un campo de entrenamiento.
Sí, deberíamos aligerar agendas. Lo que no puede ser es que un niño de kínder o primaria tenga todas las tardes de lunes a viernes ocupadas. Ahora tienen actividades incluso el fin de semana. Como dijo la escritora y pedagoga Josefina Aldecoa, el niño se convierte en un trabajador que llega al final del día agotado.

¿Esta corriente de educación es la continuación de la crianza con apego?
Tiene que ver. Es otra forma de crianza muy intensiva, donde se busca un niño mejor, más seguro, con una educación emocional muy colocada… Y de acuerdo con que tienes que saber cuáles son tus sentimientos, pero también lo que sienten los otros, es decir, tener empatía. Hay padres muy obsesionados con la autoestima de los niños que lo que están creando son narcisos. 

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Si ser una madre o padre normal ya cuesta, ser hipermadre o hiperpadre tiene que ser agotador.
E insostenible… porque en general implica agendas frenéticas y muchas exigencias a nivel académico y social. Lo es para los padres, pero en especial para las madres, porque suelen ser ellas las que cargan con el peso: los llevan de una actividad a otra, hablan con frecuencia con sus maestros (y, si fuera necesario, llegan al enfrentamiento), supervisan sus deberes y, a menudo, los hacen con ellos. Además recogen sus cuartos, preparan su ropa, sus mochilas, meriendas, cenas y desayunos y ponen y quitan mesas. Y, por supuesto, planifican agendas, sus escasos ratos de ocio e, incluso, sus amistades. Hay mucha madre con una presión brutal. Piensan que no lo están haciendo lo suficientemente bien, que no son esa madre perfecta que se espera, ni tienen esos hijos perfectos que parece que tuvieran que tener. Para ser hipermadre hay que tener tiempo para la gestión y el control. Claro que has de controlar, pero no hiperdirigir.

¿Tenemos evidencia ya de cómo son los hijos de hiperpadres, una vez crecen?
Se está empezando a ver porque están comenzando a llegar a las universidades. Son chicos con el nivel de tolerancia a la frustración muy bajo. La dinámica es que sus papás siempre les han dicho que son lo más. Se les ha consultado todo, se les ha consentido a menudo, y el resultado son niños “porque yo lo valgo”. Por otro lado, son jóvenes a los que los padres les han resuelto la vida. Si el niño se caía, si no sabía hacer algo… les han solventado la tarea de forma sistemática. Estos menores tienen una inflada noción de ellos mismos y a la vez carecen del “yo puedo” porque sus papás lo han hecho todo por ellos. Esto es un coctel explosivo.

La solución que usted propone es el underparenting. ¿En qué consistiría esto?
En disfrutar de una paternidad más relajada. Empieza dejando que ellos mismos se lleven la mochila. Pueden. De verdad. La autonomía se puede ir trabajando en casa, dejando que el niño se haga su cama, dándoles poco a poco más responsabilidad. A veces, quizás por las prisas, o porque no queremos que se frustren, es más fácil hacerlo nosotros. Pero con esto en el fondo les estamos diciendo que no pueden. También hay que dejarles tiempo para jugar, que nos estamos cargando su tiempo libre. El juego libre sin estructura es sagrado. Es mucho más importante que jueguen, por ejemplo, a que hagan una actividad extraescolar.

¿Qué hay de los límites?
No deberíamos olvidarnos nunca de poner límites. Es un concepto que siempre sale en todos los años que llevo escribiendo sobre educación. Los límites son tan importantes como el amor. Afectos y límites por igual. Y luego mostrar más confianza en ellos. Los niños son capaces de hacerse su cama sin ayuda, de prepararse el desayuno, de resolver sus pequeños problemas, de organizarse su agenda.

Fuente: www.abc.es

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