Denhi Chaney

Desde que empecé a escribir para familias.com, he recibido numerosos mensajes de mujeres que dicen que tienen un problema de mal genio, que se enojan con facilidad, que tienen mal carácter o, como confesó alguien de forma tan honesta: tengo un carácter de los mil demonios. Mientras muchos nos enojamos, existen situaciones en las que el enojarse con tanta frecuencia y con tanta intensidad empieza a crearte problemas contigo misma y en tus relaciones, en especial, con tu familia.




Como toda emoción, el enojo también se puede controlar. En realidad, sentirte así no es malo; a todos nos pasa en algún momento. Lo que marca la diferencia es qué hacemos con esa emoción. Por eso quiero compartirte estas sugerencias para poder manejar esta emoción y no perder el control:

Cuenta y regula tu respiración
Muchas personas dicen que cuentes hasta diez; yo te digo que cuentes tantos números como sean necesarios para poder controlar la emoción que sientes a flor de piel. Es importante, no solo contar, sino también respirar mientras lo haces: no estás contando con el fin de explotar al final, sino con el propósito de calmarte, pues aunque no lo creas eres totalmente capaz de hacerlo.

Ten a la mano una lista de cosas que te relajen
Tal como se lo recomiendo a padres que tienen niños un poco explosivos, lo mismo te recomiendo a ti: escribe una lista de cosas que te ayudan a calmarte ANTES de que te enojes, para que cuando esto suceda vayas a tu lista y hagas la primera idea que está ahí anotada; si esa no funciona, prueba con la siguiente. Por eso es importante escribir al menos diez ideas y poner la lista en un lugar visible, como el refrigerador o el espejo de tu baño.

Existe más que el enojo
Como he escrito antes, el enojo es una emoción secundaria, debajo de este existen muchas más emociones que son en verdad la raíz del problema. Intenta identificar la emoción que el enojo está ocultando y será mucho más fácil lidiar con la verdadera emoción.

Aléjate
Si estás justo enfrente de la persona que te está haciendo reventar, muchas veces es importante dejar la situación y alejarte hasta que te puedas calmar y no decir cosas de las cuales luego te vas a arrepentir, en especial si se trata de tu pareja o de tus hijos.

En verdad que no hay necesidad de enojarse a la más mínima provocación. Es fácil que nuestra mente y nuestro cuerpo se adapten a esa reacción pero, como bien sabemos, no tarda mucho en destruir nuestras relaciones, y a veces dejar un daño irreparable. Toma nota de estos consejos y decide no enojarte y lidiar con la emoción de una forma más saludable para ti y para los tuyos.

Fuente: https://familias.com

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