Las heridas emocionales de la infancia se extrapolan hacia la adultez como si se acabaran de experimentar. Toda vez que un niño aprende a comportarse, reaccionar, sentir y pensar de una manera, le es difícil cambiar como adulto.

De acuerdo con diversos estudios de psicología, éstas podrían ser las heridas emocionales que con mayor frecuencia se arrastran de la niñez.




El miedo al rechazo
Ya sea que este miedo sea o no infundado, se basa en el miedo al rechazo social y a perder la protección de la figura de apego, entre otros factores. El niño que tiene miedo al rechazo y crece con ello tiende a convertirse en una persona con baja autoestima y poco amor propio, que sacrifica sus opiniones para adoptar los criterios de los demás.

La ansiedad de separación
El temor a ser separado de sus padres y sentirse abandonado durante la niñez tiende a formar un adulto temeroso, tímido, siempre carente de afecto y, por tanto, inseguro y sumiso.

La humillación
Ser humillado, tanto en el plano familiar como en el social, cuando sus parientes o compañeros minimizan sus cualidades y se burlan de ellas, lo critican y lo desaprueban, puede traer como consecuencia un adulto tímido y sufrido, o bien,  tiránico y despiadado.

La injusticia
Ser víctima de exigencias injustas o de reprimendas no acordes con sus faltas, hace de un niño un adulto inseguro, desconfiado de todos y todo. En la adultez puede convertirse en alguien pesimista y negativo que también opta por criticar de manera desmedida a quienes lo rodean.

La traición
Cuando los adultos no cumplen las promesas que le hacen y sus expectativas no se convierten en realidad, el niño puede terminar convirtiéndose en alguien desconfiado y poco sociable.

La falta de afecto
Cuando los niños tienen carencia de afecto son más vulnerables a contraer enfermedades de todo tipo, perciben un retraso en su desarrollo físico, tienen trastornos en el comportamiento, sufren de estrés y tienen dificultad para relacionarse.

La falta de afecto en la infancia es una de las heridas emocionales que se arrastra hacia la edad adulta y forma a adultos fríos, insensibles, con baja empatía y con dificultad para sentir amor.

El abandono emocional
Los hombres y mujeres que de niños se vieron privados de la cercanía de sus padres tienden a crecer sintiéndose vacíos y poco apreciados. El abandono emocional ocurre cuando los padres, ya sea porque no tienen tiempo para estar con sus pequeños o porque no sienten afinidad por ellos, se mantienen alejados física y emocionalmente. No pocas veces es un golpe que conduce a la depresión y la tristeza crónica.

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Recomendaciones para no causarle heridas emocionales a tu hijo

  • Dedica más tiempo a su crianza,atendiéndolo directamente todas las horas que puedas y no delegando su formación en terceros
  • Conversa con él sobre temas que le interesan. Intercambia opiniones con él y resuelve sus dudas
  • Nunca lo compares con los demás.
  • Nunca minimices sus problemas ni sus miedos. Aunque a ti te parezcan poca cosa, desde su perspectiva puede ser algo muy angustiante para él.
  • Reconoce siempre su esfuerzo. Ayúdale a reconocer y potenciar sus fortalezas y a contrarrestar sus debilidades.
  • Dedica tiempo (y pide ayuda especializada en caso de ser necesario) a tratar temas como la muerte de familiares, el divorcio de los padres y cualquier otra situación que pueda generarle una dosis extra de ansiedad.

Fuente: https://eresmama.com

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