Xóchitl González Muñoz

Habían transcurrido solo unas semanas desde que Netflix estrenó la serie Thirteen Reasons Why (31 de marzo de 2017) cuando ya todo mundo estaba hablando de ella. ¿A qué se debe que haya generado tantos comentarios, y por qué en Psicología para Niños creemos que todos los papás y personas que se dediquen a la educación deberían verla?

Básicamente por dos razones: por un lado, se trata de una historia que logra mantener la tensión de principio a fin, lo que ha causado que mucha gente haya quedado enganchada desde el primer episodio y no haya parado hasta el final. Por otro lado –y he aquí la razón por la que decidí hacer este artículo y compartirlo con ustedes–, Thirteen Reasons Why ha dado y seguirá dando mucho de qué hablar porque recrea de una manera muy realista varias de las dificultades por las que atraviesan los adolescentes de hoy, llevándonos a tomar conciencia sobre lo complicado que puede llegar a ser tener actualmente entre 15 y 17 años.




Basada en la novela homónima de Jay Asher –que se publicó en 2007, y poco después se convirtió en best seller–, la serie cuenta la historia de Hannah Baker, una estudiante de preparatoria que decide quitarse la vida. Esto lo sabemos desde los primeros minutos del primer capítulo; lo que no sabemos aún, pero vamos descubriendo poco a poco, son los motivos que la llevaron a tomar esta decisión.

La historia de Hannah es ficticia. Además, tiene lugar en Estados Unidos, una sociedad con distintas características a la mexicana pero, ¿acaso esto significa que en México (y en cualquier país donde estés leyendo esto) estamos a salvo de enfrentar una situación como la que vemos en la televisión? Por supuesto que no. De acuerdo con información proporcionada por el Centro de Investigación en Sistemas de Salud del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), el suicidio es la tercera causa de muerte en jóvenes mexicanos de entre 15 y 19 años de edad, aunque al hablar específicamente de mujeres en este mismo rango de edad, ocupa el primer lugar. Otro dato terrible: entre 2000 y 2015, fueron más de 900 niños mexicanos, con menos de 12 años, los que se quitaron la vida.

En conclusión: quienes tenemos bajo nuestra responsabilidad la formación de uno o más niños deberíamos ver esta serie porque prácticamente nos obliga a reflexionar sobre algunas de las principales problemáticas que enfrentan los jóvenes hoy en día, y, por ende, sobre lo que como adultos podemos y debemos hacer para prevenir este tipo de tragedias.

ADVERTENCIA
Si aún no has visto Thirteen Reasons Why espero que esta nota te lleve a hacerlo (aquí puedes ver el trailer). Sin embargo, si éste es tu caso tal vez convenga que guardes esta nota y la retomes cuando hayas terminado de verla, pues a partir de este momento revelaré algunas partes importantes de la historia.

¿Dónde está el origen del problema?
A simple vista, Hannah es una chica que parece tener todo para ser popular y tener éxito en la vida: es atractiva, inteligente, hábil socialmente y tiene una familia que la quiere, la trata bien y se preocupa por ella. Claro, si nos pusiéramos a pensar en lo que pudo haber hecho para evitar lo ocurrido, encontraríamos muchas situaciones que pudo haber manejado de mejor manera para poder cambiar su destino. Sin embargo, ¿quién, a los 17 años, está a salvo de cometer el tipo de errores que ella cometió? Podríamos decir, incluso, que la mayoría –si no es que todos– fueron equivocaciones menores y comunes a su edad. En este sentido, lo que la historia parece querer decirnos es que lo que le sucedió a Hannah le puede suceder a cualquiera.

Pero entonces, ¿no hay nada que podamos hacer los padres de familia, psicólogos y educadores para empezar a prevenir el acoso desde la infancia? Por supuesto que podemos hacer muchas cosas. Si pensamos desde de la perspectiva de la víctima, podríamos destacar las siguientes acciones:

  1. Crear ambientes de armonía (tanto en casa como en la escuela) para motivar que siempre haya una buena comunicación en ambas direcciones
  2. Ayudarlos a fortalecer su autoestima
  3. Prepararnos, como adultos, para poder identificar señales de riesgo en ellos
  4. Darles instrucciones claras sobre cómo, dónde y con quién denunciar cualquier situación que los ponga en riesgo

El tema es muy amplio y no hay duda de que podríamos hacer una lista mucho más larga, pero considero que éstas son las recomendaciones más importantes si lo vemos desde la perspectiva de una posible víctima, insisto: ningún adulto involucrado en la formación de un niño puede soslayar estos cuatro puntos en el cuidado de un niño o adolescente.

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Sin embargo, el mayor esfuerzo de prevención debe estar enfocado, no en las posibles víctimas, sino en los acosadores. En acabar con ellos o reducirlos al mínimo, partiendo de que lo anterior sea imposible. ¿Imaginas cómo hubiera sido la vida de Hannah si Justin, Alex, Tyler, Marcus y Bryce hubieran hecho algo tan simple y elemental como respetarla? Aunque estos cinco personajes no son los únicos a los que Hannah responsabiliza de su muerte, sí podríamos decir que son los principales, dado que, juntos –aunque cada quien en diferente medida–, contribuyeron a destruir, primero su reputación, al etiquetarla y tratarla como “zorra”, y después su autoestima, su amor propio y, finalmente, sus ganas de vivir.

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Si algo tienen en común estos personajes es que no supieron o no quisieron ver a Hannah como mujer, y prefirieron convertirla en objeto sexual, no solo para sí mismos, sino para la comunidad estudiantil en general. Papás, maestros: la realidad nos dice a gritos que seguimos haciendo muchas cosas mal en este ámbito. Urge que en cada hogar se empiece a inculcar el respeto en general, pero particularmente del hombre hacia la mujer desde la infancia, que desde casa se modifiquen todos esos esquemas que reducen a la mujer y ensalzan la figura del macho. Lo que hace Justin en el primer capítulo, al asegurar que tuvo relaciones sexuales con Hannah, lamentablemente sigue ocurriendo con demasiada frecuencia, dado que para muchos hombres sigue siendo muy importante hacerse de este falso prestigio, sin importar el daño que puedan generar a una mujer con ello. En Psicología para Niños lo hemos dicho ya de muchas maneras distintas: el mundo necesita urgentemente nuevas generaciones de personas emocionalmente sanas.

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De todos los temas susceptibles a analizar en esta historia, para mí éste es sin duda el más importante, dadas sus implicaciones. Sin embargo, hay muchos otros que no quisiera dejar de mencionar:

  • Varios de los personajes que influyen de alguna manera en la decisión de Hannah son también víctimas de una o más circunstancias. Y es precisamente esa condición de víctimas la que suele convertirlos en victimarios. ¿Qué podemos hacer para evitar que nuestros hijos, alumnos o pacientes se conviertan en acosadores? Para empezar, identificar sus necesidades emocionales y hacer lo posible por satisfacerlas. Veamos detenidamente cada caso:
    • Justin Foley vive una verdadera pesadilla en casa: aunque físicamente presente, su mamá está muy lejos de darle el acompañamiento emocional que necesita. Además no tiene un papá presente y rivaliza fuertemente con la nueva pareja de su madre.
    • Aunque en condiciones aparentemente menos dramáticas que Justin, Alex Standall también carece de una familia que lo apoye emocionalmente. A su madre no la vemos nunca, pero de su padre sabemos que es policía y que le aplaude si enfrenta a alguien a golpes. Es solo por darle gusto a su padre que se junta con Justin, Bryce y compañía, aunque es evidente que no se siente cómodo con ellos.
    • Tyler Down es uno de los alumnos que más sufre de acoso en la preparatoria. A esto se debe que tenga tan baja autoestima y que decida vengarse de Hannah por no aceptar salir con él.
    • En una conversación con Clay, Courtney Crimsen deja ver que detrás de su traición a Hannah hay un miedo terrible a que su homosexualidad quede al descubierto, no solo por ella, sino por sus padres, ambos varones. Le molesta imaginar a la gente concluyendo que ella es homosexual como consecuencia de pertenecer a una familia homoparental. Sin lugar a dudas, la homofobia es un problema que cobra muchísimas víctimas. También hay mucho qué hacer al respecto.
    • Aunque Bryce Walker es uno de los alumnos más populares de la preparatoria, nunca vemos a su familia más que en foto, a pesar de que hay muchas escenas que transcurren en su casa. Estamos nuevamente frente a un adolescente sin guía ni acompañamiento emocional por parte de sus padres.    
  • En el cuarto episodio, al narrar cómo es que fue espiada por Tyler, Hannah dice algo muy interesante sobre el nuevo estilo de vouyerismo que han traído consigo las redes sociales. En esta nueva era, como en ninguna otra, a la gente le gusta observar y ser observada, algo que tiene muchas implicaciones (algunas de ellas bastante riesgosas) sobre las que también convendría reflexionar.
  • ¿En algún momento te diste cuenta de que Alex Standall se iba a suicidar? A lo largo de la historia dio muchas señales de ello, ¿las detectaste? Como papá o mamá, éste es el tipo de cosas ante las cuales debes estar atento.
  • ¿Cuántas veces viste a Clay Jensen llorar de tristeza y frustración? ¿Recuerdas esas escenas en la regadera en las que se veía devastado? Claro… no era para menos. Sin embargo, también hubo muchas veces en que sus padres intentaron hablar con él de buena manera, y Clay simplemente se negó. Clay es un personaje muy especial, no solo por su cercanía con Hannah, sino porque durante toda la historia se mantuvo fiel a una escala de valores que no vimos en los demás (a excepción de Tony, tal vez). Seguramente Hannah hubiera terminado andando con él, si ésta hubiera sido una historia con final feliz. Su único “defecto” fue no haber sido lo suficientemente claro con Hannah, como no lo fue después con sus papás. Clay representa, entre otras cosas, esa gran dificultad que tienen los adolescentes para hablar sobre sus emociones. ¿Recuerdas cómo eras a esa edad, cuando estabas convencido de que ningún adulto podría entenderte? Los adolescentes se encuentran en una etapa en la que buscan independizarse de sus padres; eso les dificulta pedir ayuda, aun cuando en el fondo saben que la necesitan y que les gustaría recibirla. En diferentes momentos de la historia, eso es justo lo que ocurrió con él y con Hannah, y es también algo que debes tener muy en cuenta si tienes –o tendrás en un momento dado– hijos adolescentes.

Para terminar, sería interesante que te hicieras la siguiente pregunta: ¿será mi hijo capaz de hacerle daño a alguien? Si sí, ¿en qué grado y de qué manera?  Sé que son preguntas difíciles de responder, pues no siempre estás junto a él, supervisando cada uno de sus actos, pero el simple hecho de que te plantees esta pregunta a conciencia, puede significar una gran diferencia. 

Si sigues entusiasmado con el tema, te recomiendo ver 13 Reasons Why: más allá de las razones, un documental de media hora en el que podrás escuchar algunos testimonios muy interesantes de la gente que participó en esta producción, incluyendo al escritor que adaptó la historia y a algunos psicólogos y psiquiatras que dan su perspectiva como especialistas. Lo encuentras también en Netflix.

 


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz
 es directora de Psicología para Niños, un centro de atención psicológica para niños y adolescentes en la Ciudad de México. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica. Es autora del libro digital ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?

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