Todos los papás temen esos llantos, gritos y pataletas, incluidos en un berrinche. Probablemente has pedido consejos o leído manuales para evitarlos pero ¿has contado las veces en las que frente a él reaccionas intensamente, peleas con tu pareja o pierdes el control cuando las cosas no salen como las planeas? Por eso viene a cuento la pregunta respecto a los berrinches de tu hijo: ¿estás realmente haciendo algo por controlarlos, o más bien los estás fomentando?

Dueña de tus impulsos
La personalidad de un niño se desarrolla a través de las actitudes, los valores y las costumbres que aprende en casa. Por eso es indispensable que reciba un ejemplo que le permita crear un buen modelo de socialización a partir de la inteligencia emocional. Ésta se refiere a la capacidad de controlar impulsos, expresarte adecuadamente y comprender a los demás. Es la forma en que te relacionas y entiendes el mundo según tus actitudes y consta de cinco elementos:

  • Autoconocimiento: ser consciente de tus debilidades y fortalezas, así como identificar tus estados de ánimo y las consecuencias que estos tienen en la conducta de tus hijos.
  • Empatía: percibir y comprender las preocupaciones de quienes te rodean y responder a ellas.
  • Autocontrol: reconocer y canalizar tus reacciones para evitar una conducta indeseada o transformarla en algo positivo.
  • Habilidades sociales: la capacidad para emitir mensajes claros y convincentes; inspirar, dirigir, solucionar conflictos y trabajar en equipo.
  • Automotivación: utilizar pensamientos, experiencias y actitudes como la iniciativa, la tenacidad y el optimismo para fijar metas y superar obstáculos.

En la medida en la que logres mantener el equilibrio te será más fácil entenderlo, poner límites y ayudarlo a adquirir este aprendizaje. Recuerda que los berrinches surgen porque lo que siente es todavía más fuerte que su destreza para manejarlo.

¿Qué debes hacer?

  • Identifica y dale nombre a las emociones
    Más allá de decir “estoy bien o mal”, especifica si te encuentras triste, enojada, temerosa o alegre y serás más responsable de lo que te afecta.
  • Enfrenta positivamente tus impulsos
    Siempre que hables sobre un problema, plantea la solución.
  • Toma en cuenta la opinión de otros
    Aunque no te guste lo que te digan, pueden hacerte ver tus equivocaciones y ayudarte a corregirlas.
  • Sé coherente
    Encárgate de que aquello que pienses, digas y hagas sea lo mismo para mantener tu credibilidad y ponlo en práctica.
  • Dedícale tiempo
    Al constatar que lo que piensa y dice es importante para ti, fortalecerás su autoestima y seguridad de externarlo todo.
  • Elogia sus buenas actitudes
    Felicítalo cada vez que las tenga; al ver que estás orgullosa de él, le será más fácil distinguirlas y repetirlas.
  • Háblale con la verdad
    Por complicado que sea, merece saber qué sucede; cuando mientes, le niegas la oportunidad de enfrentar el estrés o la ansiedad.

Dos últimas recomendaciones anti berrinches

  • Reconoce lo que está experimentando ante ti. Hazle saber que entiendes por lo que pasa, ya que cuando lo validas, haces que distinga la situación.
  • No lo complazcas. Ayúdalo a entender que no siempre se saldrá con la suya y que con esa actitud no alcanzará sus objetivos.

Fuente: www.bbmundo.com

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