Xóchitl González Muñoz

Varias de las conductas infantiles que los papás tienden a identificar como un mal comportamiento, en realidad son acciones completamente entendibles considerando las circunstancias y, en muchísimos casos, el mal manejo de la situación por parte de los propios padres. Hablando específicamente de las conductas que suelen aparecer alrededor de un viaje, podemos decir lo siguiente…




Lo que debes saber sobre viajar con niños
Enfoquémonos a los viajes de placer, es decir, aquellos que desde el principio son planeados para que la familia aproveche algunos días libres de trabajo y escuela para salir de la rutina, convivir y divertirse juntos.

Lo primero que debes tomar en cuenta es que los niños suelen experimentar cierta dosis de ansiedad en este tipo de situaciones, pues generan muchos pensamientos y fantasías sobre lo que están por vivir en sus vacaciones. Esto los hace pasar por muchas emociones, la mayoría de ellas complicadas de expresar y, sobre todo, de manejar. En conclusión: es altamente probable que, días antes de salir de vacaciones, los niños se muestren ansiosos, eufóricos y con poca capacidad para concentrarse en sus tareas. Por eso no es raro que presenten problemas de conducta o de desempeño tanto en la casa como en la escuela, ya que en estos días podrían encontrarse especialmente inquietos y distraídos. 

¿Son culpables de experimentar estas emociones? Por supuesto que no. A todos nos pasa, incluidos los adultos. Si acaso, la única diferencia es que (al menos en teoría) nosotros hemos desarrollado una mayor capacidad para manejar esas emociones y evitar perder el control.

¿Cómo les puedes ayudar a controlar lo que sienten?
El solo hecho de estar consciente de lo que va a experimentar tu hijo en los días previos a un viaje es de gran utilidad, ya que te lleva a ser un poco más tolerante con él, lo que es de suma importancia. Pero tu labor como padre va más allá de ser tolerante, por supuesto, y hay varias cosas que puedes hacer para ayudarle a tu hijo a manejar mejor estas emociones y mantener la calma.

  1. Hazle saber que entiendes lo que está sintiendo. Para ello, lo mejor es compartir con él alguna anécdota de cuando tenías su edad y pasaste por una situación similar. Esto no solo le ayudará a él, al sentirse comprendido, sino a ti mismo, al aumentar tu capacidad empática.
  2. Dile claramente lo que esperas de él. Entender lo que siente no significa ser absolutamente condescendiente con él. Pídele que haga un esfuerzo por mantener la calma y manejar sus emociones, haciendo énfasis en los beneficios que esto traería consigo. Si esto se lo pides después de hacerle sentir que lo entiendes, mostrará mayor disposición a ello.
  3. Pon un calendario a la vista de todos y marca la fecha del viaje para llevar la cuenta regresiva entre todos. Para tu hijo, saber exactamente cuántos días faltan para el viaje será de mucha ayuda para reducir su ansiedad.
  4. Comparte con él la emoción del viaje invitándolo a revisar información e imágenes del destino al que viajarán. Aprovecha esta actividad para aclararle que no está mal sentir emoción por las vacaciones pero hay que darle a cada cosa la debida importancia: ahora nos emocionamos juntos planeando el viaje; mañana todos cumplimos con nuestras tareas de manera responsable.

Los viajes en los que los niños no están incluidos
Cuando de lo que se trata es de hacer un viaje que implique separarse de los hijos por unos días, la ansiedad que experimentan es claramente de otra índole: aquí no se trata de la emoción que les provoca pensar en sus vacaciones, sino de la inquietud que pueda generarles el hecho de no tener cerca a sus papás (o a uno de ellos) durante el tiempo en que éste permanezca de viaje.

Es importante aclarar que este tipo de separaciones no suelen traer mayores consecuencias si el niño se queda o es llevado a un medio en el que existe alguien que sustituye temporalmente al papá o a la mamá (o a ambos), brindándole el afecto y los cuidados correspondientes. Sin embargo, es importante tomar ciertas medidas para ayudar a los niños a sobrellevar tranquilamente estos momentos de separación.

  1. Si tu estilo de vida te obliga a viajar con frecuencia, lo mejor es que busques a una persona que pueda sustituirte de la mejor manera posible, y no estar cambiando constantemente de cuidador, pues tu hijo experimentaría cada cambio como una nueva separación.
  2. Si ya está en edad de entenderlo, explícale que saldrás de viaje al menos una semana antes. Aclárale todas sus dudas, incluyendo las fechas de tu partida y de tu regreso, y la razón por la que no te puede acompañar. Si es necesario, dile también que esa separación no significa que no te importa.
  3. Explícale cómo serán las dinámicas mientras estés de viaje, específicamente aquello que vaya a cambiar de alguna u otra manera con tu ausencia.
  4. Si se trata de un viaje largo, intenta mantener comunicación con él por teléfono o videoconferencias.

Déjale recados escritos con la persona que se quede a cargo para que se los vaya entregando en momentos especiales. Estos son solo algunos ejemplos: “Desayuna rico”, “Te quiero mucho”, “Que tengas una linda noche”, “Faltan tres días para mi regreso”.


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz
 es directora de Psicología para Niños, un centro de atención psicológica para niños y adolescentes en la Ciudad de México. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica. Es autora del libro digital ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?

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