Por Patricia de la Fuente

Los cambios socioculturales que vivimos nos han hecho cuestionar y redefinir el concepto tradicional de familia. Es cada vez más habitual encontrar diversos tipos de familias en la sociedad, desde las monoparentales, las reconstituidas o recompuestas hasta las homoparentales.

En algunos casos, los niños expresan dudas al descubrir que sus compañeros de escuela viven en una familia diferente a la suya. ¿Cómo explicar esto a los niños? Tomemos en cuenta que el ejemplo y la comunicación verbal y no verbal son fundamentales para los valores que adquieren los niños. Como padres debemos estar conscientes de qué es lo que vamos a transmitir al enfrentar la información que nuestros hijos están recibiendo en espacios externos a casa.

Podemos empezar por cuestionar –con base en la educación que recibimos de nuestros padres y en nuestra propia experiencia–  cómo se refleja esto en nuestra percepción de la realidad y la reacción que tenemos frente a ella. Es muy importante que tengamos claro que mandar mensajes negativos o, aún peor, “dobles mensajes” es lo que más puede conflictuar a un niño.

Las preguntas que hacen los niños son excelentes oportunidades para explicarles sobre la diversidad familiar. En la medida que lo abordemos de la forma más natural posible, así será asumido por los niños.

En vez de emitir juicios de valor y decir que algo es correcto o incorrecto, bueno o malo, es mejor abordar el tema con claridad y con un lenguaje acorde a su edad, incluyendo en nuestro discurso descripción de situaciones que ellos ya pudieron haber observado o que tienen alta probabilidad de ser observadas por ellos en un futuro cercano, como por ejemplo una relación homosexual. En estos casos, en vez de descalificar, es más aconsejable decir algo como “algunas personas se relacionan así, pero en nuestro hogar lo hacemos de otra forma”. De esta manera se transmite un mensaje fundamental de respeto a la diversidad que orienta de una manera más positiva al niño.

Sobre todo, es preciso transmitir la idea de que, independientemente del tipo de familia, ésta es el espacio fundamental para que los niños y niñas reciban una educación sólida en valores, que los provean de mejores herramientas para enfrentar una sociedad cada vez más cambiante. Aceptar las distintas modalidades de familias tiene que ver con el respeto a la diversidad, recordando que los prejuicios y estereotipos no ayudan a los niños en el desarrollo de sus habilidades socioemocionales. Por otro lado, debemos inculcar en los niños el amor por su propia familia, que se basa en el nivel de entrega y dedicación que deben de brindarse entre ellos, para que en un ambiente de respeto y seguridad se den las condiciones propicias para un sano desarrollo integral.

Sobre la autora
Especialista en educación y desarrollo Infantil. Conferencista con más de 40 años de experiencia, pionera en la implementación de centros de desarrollo infantil en el país, con el fin de dotar una educación oportuna en la primera infancia. Es fundadora de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI), centro proveedor de servicios de cuidado y educación infantil para corporativos de empresas como IBM, Microsoft, Google, Ford, Santander, entre otros.

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