Estoy convencida de que la educación emocional debería ser uno de los pilares de la educación. Desgraciadamente, son pocos (aunque cada vez más) los centros educativos que tienen en cuenta la expresión y el reconocimiento de emociones. ¿Por qué? Quizás por el miedo a hacer algo nuevo o a no tener la formación adecuada para ello. Por eso se me ha ocurrido hacer este post con diez dinámicas sencillas para trabajar la educación emocional en grupos.




El espejo
A la mayoría de los niños pequeños les encanta mirarse al espejo y ver sus movimientos. Les provoca unas risas y una sorpresa increíble. Esta dinámica consiste en que te sientes con los niños frente al espejo y hagas caras, expresando y representando las diferentes emociones: cara de enfado, cara de alegría, cara de miedo, cara de estar enfermo, cara de sorpresa… de esta manera, los niños pequeños estarán dando sus primeros pasos en lo que se refiere a la gestión de emociones: identificarlas.

Edad recomendada: 3 años

Multitud de caras
Si los niños son un poco mayores, el ejercicio anterior se puede complementar añadiendo un toque de creatividad e imaginación invitando a los niños a relatar algo personal partir de cada emoción. Por ejemplo: “Estoy feliz porque jugué futbol con mi papá”. O: “Me siento nerviosa porque nos acabamos de cambiar de casa y ésta me da miedo”.

Edad recomendada: a partir de cuatro años 

Hablamos de los sentimientos
Crear un ambiente acogedor, seguro y donde todos se sientan comprendidos es fundamental para ayudar a los niños a que desarrollen su inteligencia emocional. Solo así se podrán sentir tranquilos al hablar de sus emociones. Esta dinámica es muy sencilla: expón diferentes tipos de situaciones e invita a los niños a hablar sobre lo que les haga sentir. Algunos ejemplos serían: cuando juegan con sus compañeros, cuando un amigo está enfermo, cuando se enojan con un primo o un hermano, cuando hacen un dibujo y no le sale como hubiera querido… así se les facilitará expresar sus emociones y aprenderán a ponerse en los zapatos del otro.

Edad recomendada: a partir de cuatro años

Completamos las frases
La dinámica de completar frases es muy útil para la expresión de emociones y para que los niños identifiquen y reconozcan lo que sienten. Puedes empezar la actividad poniendo un ejemplo contigo mismo: “Me siento feliz porque ayer jugué con mi perro”. “Ayer estaba triste porque no me dio tiempo de visitar a un primo”. Después, los niños expresarán situaciones del día a día que les haga sentir alegría, enojo, tristeza, etcétera…

Edad recomendada: a partir de cuatro años

Contar cuentos y relatos relacionados con la educación emocional
A los niños les encanta escuchar cuentos y relatos. Se puede aprovechar para buscar historias que traten sobre las emociones básicas y tengan un protagonista con el que los niños se puedan identificar. Después de la lectura, puedes hacer preguntas sencillas para ver qué les pareció el cuento y saber qué tan bien lo asimilaron. 

Edad recomendada: a partir de cuatro años

Identificar emociones en las revistas
Se trata de que los niños observen los rostros de las personas que aparecen en las revistas. Diles que recorten caras de enojo, de alegría, de tristeza, de miedo, de sorpresa… después, diseñen entre todos un mural con las emociones básicas y peguen en cada una de ellas la foto correspondiente. Mientras los niños estén recortando o dibujando las letras del mural puedes poner música para animar la actividad. Así estarás fomentando la educación artística y musical.

Edad recomendada: a partir de seis años

Adivinar expresiones con los compañeros
Pide a los niños que se sientan unos frente a otros. Uno de ellos expresará una emoción con su cara y el otro tendrá que adivinar cuál es. Luego se intercambian papeles: al que ya adivinó ahora le toca expresar. En caso de que algunos niños representen enojo o tristeza, anima a los compañeros a hacer algo que le ayude a sentirse mejor.

Edad recomendada: a partir de seis años

Historias con emociones
De ser posible, divide a los niños en tres grupos y asigna a cada uno dos emociones con las que tendrán que imaginar una breve historia para después leerla a los demás (si el grupo no es muy numeroso, puedes hacer solo dos grupos y asignar a cada uno más emociones). Además de ayudar a identificar las emociones, los relatos echarán a andar la imaginación y creatividad, conceptos muy importantes que suelen perderse en las aulas.

Edad recomendada: a partir de siete años

Fotografiarnos expresando emociones
Pídeles a los niños se tomen fotos a sí mismos o a los compañeros, expresando distintas emociones. Después de realizar esta actividad, muestra al grupo las imágenes (de preferencia, a través de un proyector) y pídeles que se reconozcan e identifiquen cada emoción.

Edad recomendada: a partir de siete años

Tú qué sentirías si…
Plantea ante el grupo (pero de manera personalizada) diferentes situaciones que pueden llegar a ocurrir un día cualquiera. Ejemplo: “¿Qué sentirías si te dijeran que un compañero está enfermo en el hospital?”. “¿Qué sentirías si vas a por tu juguete preferido y no lo encuentras?”. “¿Qué sentirías si te encuentras a un primo que hacía mucho tiempo que no veías?”. Ese tipo de situaciones (y muchas otras) pueden pasar en el día a día y es interesante saber cómo reaccionarían los niños a cada una de ellas. 

Fuente: nuncajamasyyo.com

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