Los rituales y los pensamientos positivos nos ayudan a lograr cosas, como poder visualizar una meta, por ejemplo. En los niños, estas herramientas son mucho más poderosas, ya que no tienen tantos bloqueos mentales como nosotros los adultos. Ellos se dejan ir más fácilmente, creen, tienen fe, lo ven posible… ¡aprovecha esta virtud en tu hijo y ayúdalo a ser una mejor versión de sí mismo! 

Por eso te comparto este pequeño ritual, que tiene como base algunos lineamientos de arteterapia y de psicología positiva. Los niños lo integran muy bien y lo disfrutan mucho. 

  • Busca un buen momento para que estén tranquilos. 
  • Toca el tema del fin de año, explicándole que se trata de un ciclo que se cierra y que es algo similar a un cronómetro: volvemos a poner el reloj en ceros, es decir, es un nuevo comienzo, y eso nos da la oportunidad de dejar atrás aquello que no nos gustó o que nos puso tristes. Lo más importante: ¡tenemos la oportunidad de reinventarnos y convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos! 
  • Pregúntale si le gustaría ser mejor o más feliz de lo que fue en el 2016, si le gusta tener la oportunidad de empezar de nuevo y reinventarse. 
  • Pídele, de acuerdo con su edad, que escriba o dibuje (lo ideal es que haga ambas cosas) lo siguiente: como título del dibujo, deberá ir su nombre referido al 2016. Es decir, en caso de que tu hijo se llame Emiliano, deberá decir: “Emiliano del 2016”. Si todavía no sabe escribir, puedes ayudarle.
  • Después pídele que dibuje y escriba cómo fue el Emiliano del 2016 y qué le gustaría cambiar. Déjalo usar su imaginación, no lo límites; lo poderoso de este ejercicio es que él escriba y dibuje libremente, no de una manera determinada. Dale el tiempo que necesite para dibujar y escribir las cosas de ese Emiliano que quiera modificar. Mientras, puedes aprovechar para ahondar un poco y pedirle que te cuente por qué quiere cambiar esas cosas. Ten mucho cuidado de no juzgarlo, tú solo serás un apoyo para que él realice su ritual.
  • Una vez que haya terminado, doblen la hoja de manera que quede lo más pequeña posible. 
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  • Pregúntale cómo quiere que sea el Emiliano del 2017. Puedes ayudarlo a retomar algunas ideas, por ejemplo, si el del 2016 contaba mentiras, el del 2017 podría ser honesto y con la valentía necesaria para decir la verdad.
  • Una vez que te diga un par de características del “nuevo Emiliano”, pídele que dibuje y escriba cómo será y déjalo disfrutar de esta parte de la actividad.
  • Cuando esté listo el dibujo, decórenlo como ustedes gusten. ¡Entre más creativos mejor! La idea es que quede muy bonito.
  • Recorten en pedazos muy chiquitos el dibujo del Emiliano del 2016, guárdenlo en una bolsa de plástico y ciérrenla. Es importante que él vea que se cierra, ya sea con un nudo o con un listón. 
  • La noche del fin de año, idealmente después de los abrazos, el brindis, las uvas o lo que acostumbres tiren a la basura la bolsita con el dibujo viejo y saquen el dibujo nuevo. Pídele que repita contigo lo siguiente: “En el 2017 seré una mejor versión de mí y seré más feliz”.
  • Pongan ese dibujo en un lugar especial, donde él lo pueda ver constantemente para que sirva como recordatorio constante de que todos los días puede ser una mejor versión sí mismo. 

¡Feliz año para todos y que cada uno de ustedes logre ser una mejor versión de lo que fue en años anteriores!

Xóchitl González, directora de Psicología para Niños.

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