Desde sus orígenes, el ser humano siempre ha tenido el gusto, además de la necesidad, de crear todo tipo de cosas, desde construir un lugar para vivir hasta cocinar sus alimentos o confeccionar su ropa. Esta tendencia se puede apreciar de manera clara en los niños, que disfrutan mucho dibujar, moldear plastilina o hacer todo tipo de figuras con juegos de construcción. Por eso es común que los peques digan que quieren ser inventores, artistas o creadores de cualquier tipo.

Tú mismo debes sentirte muy satisfecho cada vez que logras reparar algo que sufrió algún daño en casa, por ejemplo. Algo muy parecido ocurre cuando regalamos algo que nosotros mismos creamos, como puede ser un pastel, una canción o una manualidad. Cualquier cosa puede llegar a adquirir un significado muy especial cuando está hecho o reparado por nosotros mismos, y la sensación que experimentamos al descubrirnos capaces de crear o arreglar algo sin tener que recurrir a alguien más resulta muy gratificante.

Y es justo en este principio en el que está basado el llamado movimiento maker (que podría traducirse como “hacedor”), que promueve el desarrollo de habilidades para que cada persona sea capaz de hacer las cosas por sí misma, promoviendo al mismo tiempo el trabajo en equipo.

Las personas a las que se reconoce hoy en día como makers, tienen entre sus principales características el hecho de ser muy creativas al momento de buscar soluciones a cualquier tipo de problema y que tienden a estar vinculados a la tecnología para utilizarla como herramienta de apoyo.

Los niños, a quienes podemos considerar makers por naturaleza dada su capacidad de asombro y el gusto que sienten por realizar este tipo de actividades, en las que emplean a fondo su ingenio, su creatividad y su capacidad para resolver problemas, suelen disfrutar mucho estos espacios, además de ser infinitamente provechosos para desarrollar habilidades cognitivas, motrices, emocionales y de socialización.

En México, el espacio maker más grande que existe al que pueden acudir los niños, se encuentra en Papalote Museo del Niño, en la Ciudad de México, y es conocido como “laboratorio de ideas”.

Éste es uno de los nuevos espacios del museo ¡y es muy interesante! Aquí los niños pueden dibujar, pintar, pegar, hacer diseños por computadora ¡y hasta dar vida a un robot! Procura tener en casa todo tipo de material que pueda servir para estimular la imaginación, la creatividad y la habilidad para resolver problemas de tu peque (da clic aquí para ver un ejemplo). Y claro, si vives en la Ciudad de México, o vas de visita con la familia, aprovecha para conocer y disfrutar con tus hijos este maravilloso espacio.

Con información de hacedores.com y www.youngmarketing.co

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