Todos tenemos claro que cada cabeza es un mundo. Tan asumido lo tenemos, que oímos o expresamos esta afirmación con demasiada frecuencia, ¿no es cierto? ¿Y qué decir cuando nos referimos específicamente a la paternidad? ¿Será posible encontrar a alguien que como papá o mamá sea exactamente igual a otro? No, definitivamente: algunos son más estrictos que otros; o más controladores. O más aprensivos… o más cariñosos. Y así nos podríamos estar horas enlistando la gran cantidad de características que pueden marcar las diferencias entre papás.




Pero no nos compliquemos demasiado la existencia y, al menos por ahora, hablemos únicamente de los tres estilos de ejercer la paternidad, de acuerdo con  la psicóloga Diana Baumrind, quien realizó diferentes investigaciones con niños preescolares y sus papás: autoritario, permisivo y democrático.  

Padres autoritarios
Se trata de papás que presentan un patrón muy dominante. Son poco flexibles, tienden a irritarse fácilmente y viven empeñados en mantener siempre el mayor control posible sobre sus hijos. Además son muy críticos y suelen establecer reglas sumamente restrictivas.

Para este tipo de papás es de vital importancia el hecho de que sus hijos los obedezcan, ante lo cual no dudan respecto a imponer castigos, ya sea físicos o psicológicos. Por otro lado, suelen involucrarse poco con sus hijos y muy rara vez consideran sus opiniones. Los papás de estilo autoritario tienden a mantener una comunicación limitada, pues para ellos el diálogo no es tan importante como el hecho de que sus hijos los obedezcan. Por lo mismo, no son muy dados a expresar afecto a sus hijos.

Los hijos de papás autoritarios
Los hijos de padres autoritarios tienden a ser muy dependientes de los adultos. Al obedecer más por temor que por convicción, se les dificulta desarrollar su autocontrol, así que suelen ser rebeldes y pelear constantemente con las figuras de autoridad. También es frecuente que tengan habilidades sociales limitadas y una baja autoestima. Finalmente, muestran cierta tendencia a sentirse culpables y deprimidos. 

Estilo permisivo
Son papás que presentan un patrón muy tolerante. Aunque permiten que sus hijos expresen sus sentimientos, suelen ser poco exigentes y tienden a no poner límites en casa. Son cariñosos, poco exigentes, casi nunca imponen castigos y consultan a sus hijos sobre las decisiones relacionadas con las reglas, pero por lo general es muy poco el control que logran ejercer respecto al comportamiento de sus hijos.

Los papás permisivos suelen pensar que no es necesario preocuparse tanto, pues ya llegará el día en que los niños aprendan lo que tengan que aprender.

Los hijos de papas permisivos
Generalmente, son niños a los que se les complica controlar sus impulsos. Son poco persistentes con sus tareas y tienden a mostrar cierto grado de inmadurez. También suelen verse afectados en su autoestima, en la seguridad hacia sí mismos y a tener baja tolerancia a la frustración.

Estilo democrático
Estos papás presentan un patrón controlador pero sin dejar de ser flexibles. Son muy cariñosos pero eso no significa que no sean también firmes y exigentes cuando haya que serlo. Se preocupan por establecer límites y cuidar que se cumplan, al mismo tiempo que inculcan en sus hijos la disposición a tomar la iniciativa. Sus niveles de involucramiento son altos, valoran y respetan la participación de sus hijos en la toma de decisiones, con lo cual favorecen su madurez. Les gusta convivir, conversar y reír con sus hijos. Son un buen modelo a seguir y evitan tomar decisiones de manera arbitraria.

Los hijos de papás democráticos
Suelen ser niños con buenas habilidades sociales, buen autocontrol, persistentes, seguros de sí mismos, autónomos, responsables, con una buena autoestima y un adecuado autoconcepto, además de realistas.

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La importancia de poder identificar qué tipo de padre o madre eres radica en que así podrás detectar, de manera más objetiva, la manera en que tu forma de ser está repercutiendo en la conducta y, sobre todo, en la personalidad de tus hijos. Además, por supuesto, esto te dará mayor claridad respecto a lo que debes cambiar, en caso de ser necesario.

Como verás, el tipo de paternidad definido por Diana Baumrind como democrático es, sin lugar a dudas, el más propicio para formar hijos emocionalmente sanos, pues implica que haya un mayor equilibrio y aporta mucho más beneficios para el desarrollo de los niños.




Las particularidades de nuestros tiempos
Hoy por hoy, una de las situaciones de conflicto más recurrentes en el consultorio tiene que ver con la mala conducta de los niños, provocada en gran medida por padres que son demasiado permisivos. En ello me parece que influyen, sobre todo, dos factores determinantes:

1. Las características de nuestra generación
La mayoría de los nacidos en los setenta u ochenta, que hoy son padres, fueron educados en un esquema con fuertes tendencias autoritarias, lo que ha traído como resultado una importante tendencia a rechazar este estilo de paternidad y, muchas veces, a caer en el otro extremo: el estilo permisivo.

2. El hecho de que papá y mamá pasan poco tiempo en casa
Esto muchas veces lleva a que los niños sean criados por los abuelos o señoras que están a su cuidado, lo que implica poco involucramiento por parte de los papás y, casi siempre, constantes compensaciones materiales a falta de tiempo de calidad.


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz es directora y fundadora de Psicología para Niños desde 2006. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica, entre otros. Es autora del libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y ha colaborado con artículos de opinión en diversas publicaciones. Escribe mensualmente sobre paternidad y crianza para la Revista del Consumidor.

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