Xóchitl González Muñoz

Ante la inminente llegada de un hermanito, es común que los niños muestren regresiones o comportamientos infantilizados; conductas que ya habían resuelto, como hacerse pipí o popó, querer volver al biberón o querer dormir con los papás. También pueden mostrarse más irritables, con baja tolerancia a la frustración, poco pacientes y más demandantes de atención. Es importante entender que todos estos son síntomas de que se sienten vulnerables y desplazados, por lo que los papás deben ser empáticos y comprensivos con él.




Prepáralo con anticipación
Llévalo a vivir la experiencia de tener un nuevo hermanito desde antes de su llegada. Invítalo a que imagine cómo va a ser la nueva dinámica destacando los aspectos positivos de tener un nuevo hermanito. También es fundamental que le anticipes que tener un bebé en casa no va a ser sencillo todo el tiempo y que se necesitará paciencia y cooperación por parte de toda la familia.

Ayúdalo a reflexionar sobre los cuidados, la paciencia y la comprensión que necesitará el bebé, y aprovecha para que se empodere positivamente, es decir, que sea más consciente de todo lo que es capaz de hacer, de lo fuerte e independiente que es. Ayúdalo a fortalecer su autoconcepto, aprovecha para acompañarlo a identificar sus fortalezas y, lo más importante: permítele que las ponga en práctica. No puedes pedirle que el día que llegue el bebé se comporte automáticamente como el hermano mayor. Ese comportamiento es parte de un proceso que debe experimentar poco a poco, pero si él no es consciente de sus fortalezas, o si no has fomentado adecuadamente su independencia, no puedes esperar que solo por la llegada del bebé él vaya a comportarse como hermano mayor.

Algo que debes considerar
Para que el aviso sea recibido de la mejor manera por tu hijo debes tomar en cuenta su edad, ya que el pensamiento de un niño pequeño (de 3 años o menos) es concreto y le es imposible entender que dentro de ti está su hermanito. Si tu hijo tiene 3 años o menos, espera a que tu pancita sea un poco más notoria. Por otro lado, los niños de 5 años o menos aún no tienen un concepto claro del tiempo, así que tal vez quieran conocer a su hermanito en ese mismo momento y que salga a jugar con ellos. Una vez que le des la noticia, podrías decirle que llegará cuando salga de vacaciones, o en Navidad, por ejemplo.

También ten en cuenta que cada niño tiene su propio tiempo y proceso de comprensión y asimilación de las cosas. Es importante respetarlo, darle tiempo, contención y claridad en cuanto a lo que puede o no hacer. Considera que para algunos niños puede resultar más complicado saber que tendrá que compartir a sus papás, sus juguetes y sus cosas, sin embargo, puedes ayudarlo a que se vaya visualizando acompañado; llévalo a ver los beneficios de tener un compañero de juegos y de vida.

Acompáñalo a verse como el hermano mayor para que poco a poco se sienta cómodo con el nuevo rol y no lo viva como una carga. La información puede ir en el sentido de que se sienta orgulloso de enseñar e inspirar a alguien más.

Puntos básicos
1. Involúcralo en las actividades del bebé. Las tareas en las que participe, dependerán de la edad de tu niño. El objetivo es que se sienta parte de, pero no responsable de. Si no quiere participar, respétalo, no lo obligues.

2. Usa cuentos y películas que le ayuden a proyectar su nueva etapa de vida.
3. Destina un tiempo de calidad, amor y diversión solo para él.
4. Recuerda que no hay manuales para ser la mamá perfecta, hay muchas teorías, maneras de pensar y formas de ver la vida: la de tu mamá, la de tu suegra, tu amiga, las mamás blogueras, la psicóloga… Prende tu antena del sentido común y observa lo que tu hijo te dice a través de sus conductas.


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz es directora de Psicología para Niños, un centro de atención psicológica para niños y adolescentes en la Ciudad de México. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica, entre otros. Es autora del libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y ha colaborado con artículos de opinión en diversas publicaciones. Escribe mensualmente sobre paternidad y crianza para la Revista del Consumidor.

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