El miedo a la escuela va más allá de una simple negativa por parte del niño respecto a asistir a clases. Sus miedos pueden estar relacionados con las habilidades que requiere cada una de las actividades que debe realizar en la escuela, como aprobar un examen, tener que participar frente a su grupo y pensar que no sabrá responder correctamente, sentir que hará el ridículo al momento de leer en clase… es decir, que de alguna u otra forma, fracase.




Otras posibilidades son que tenga problemas con alguno de sus maestros o de sus compañeros, o que la escuela le exige un alto nivel académico y él siente que no puede con las exigencias.

La fobia escolar provoca altos niveles de ansiedad en el niño, mismas que se manifiestan a través de la negación constante para ir a la escuela, berrinches al momento de llegar, dificultades para entrar a las instalaciones, malestares físicos justo en los días de clases, náuseas o dolores de estómago.

Habla con él e intenta que te dé las razones reales por las que no quiere ir a la escuela. Ayúdalo a bajar su nivel de ansiedad y no dramatices sus malestares físicos; tómalos con toda naturalidad y no le permitas que falte a la escuela cada vez que te diga que se siente mal. Ponte en contacto con los profesores del colegio para ver si ellos han detectado alguna situación anormal con tu pequeño y, si es necesario, llévalo con su pediatra para que le haga una valoración y descarte cualquier enfermedad o malestar real.

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