Por Natàlia Perarnau

No dejo de sorprenderme cada vez que observo a un bebé dar sus primeros pasos. Es sobrecogedor ver el esfuerzo que destina a abrirse camino hacia su “precoz independencia”. Y es que, a pesar de los intentos fallidos, la frustración e incluso el dolor, no hay absolutamente nada que le disuada de caminar.

Seguramente todos, alguna vez, hemos dicho: “Cuando uno se cae, debe levantarse”. Esta frase célebre es un conocimiento que interiorizamos desde muy pequeños y que, sin embargo, acabamos olvidando. El punto de la cuestión es: ¿por qué?

Es normal y legítimo querer proteger y evitar dolor a nuestros hijos, pero no hay que perder de vista que un niño es una obra en continua evolución, que no va a quedar completada hasta que sea capaz de valerse por sí mismo y, para ello, va a ser necesario que adquiera muchas competencias y actitudes, entre ellas, el esfuerzo. Por lo tanto, eduquemos a los niños en la cultura del esfuerzo desde la cuna.

Nunca es demasiado pronto para alentar y ayudar a nuestros hijos a “luchar”. Tenemos el gran privilegio de acompañarles en su desarrollo, pero también la responsabilidad de fomentar su autonomía. Cualquier niño es un luchador nato pero deja de serlo si lo sobreprotegemos. Hay pequeños gestos que fomentan el esfuerzo: dejar que alcancen un objeto, animarles a repetir una palabra, etcétera, pero lo más importante es ofrecerles un buen ejemplo. No podemos pretender que adquieran una actitud que brilla por su ausencia en el comportamiento de su principal referente, es decir, el adulto.


Sobre la autora
Natàlia Perarnau es fundadora de Kids&Us, una academia de inglés para niños a partir de un año, que cuenta con una metodología propia creada por la propia Natàlia Perarnau. Kids&Us está presente en México desde 2014.Imprimir

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