Aunque es obvio que cada papá es diferente, hay algo que todos (al menos cualquiera que esté emocionalmente sano) tienen algo en común: desean que a sus hijos les vaya bien en la vida, incluyendo aspectos académicos, deportivos, sociales, personales, laborales y sentimentales.

Como papás, hacemos todo lo posible por que nuestros hijos desarrollen habilidades en todas las áreas de su vida, pero hay una en específico que los psicólogos educativos ven como pilar: la escuela. Y es que, después de casa, es ahí donde los niños empiezan a socializar, a aprender cosas nuevas, a desarrollar una personalidad y alcanzar sus primeros logros. Pero… ¿qué hacer si nuestro hijo no logra adaptarse al ambiente escolar?




Como papás, debemos estar atentos a señales como una baja en su rendimiento académico, problemas de conducta o un franco rechazo a ir a clases, ya que nuestro hijo podría estar enfrentando un problema de consecuencias serias.

¿Cómo puedo saber si mi hijo está enfrentando problemas en la escuela?
Los niños pueden tener problemas en la escuela por distintas razones. Entre las más comunes, están: tener dificultades para entender el contenido de la clase, que sus compañeros no se muestren amigables con él y que se aburra o se distraiga con facilidad. Algunas de las señales que suelen mandar cuando algo de esto está ocurriendo, es no querer hablar sobre la escuela, mostrar una mala actitud en casa o tardar más de la cuenta haciendo tareas. En algunos casos, incluso, el niño puede perder el apetito y dejar de comer, presentar dificultades para dormir o volver a hacerse pipí en la cama.  

¿Qué debo hacer si mi hijo está dando alguna de estas señales?
Primero que nada, acercarte a él y hacerle sentir que puede confiar en ti. Después, encuentra la mejor manera de transmitirle que lo que está experimentando es temporal y que todos, en algún momento, llegamos a estar en esa situación alguna vez. Muéstrate más interesado en sus tareas y haz comentarios positivos sobre ir a la escuela. Si con estas pequeñas acciones empiezas a notar cambios en su actitud ¡sigue así! Si, por el contrario, sientes que esto no genera ningún cambio lo mejor será buscar ayuda. 

¿Quién puede ayudar a mi hijo?
Un neuropsicólogo o psicólogo infantil es el indicado para determinar si existe algún problema de aprendizaje, luego de aplicar ciertas pruebas de inteligencia, evaluaciones de lectura, escritura, matemáticas y habilidades motrices. Además, el psicólogo puede brindarle a tu pequeño ayuda de tipo emocional y trabajar conjuntamente. 

¿Cuánto tiempo necesitará ayuda mi hijo?
Cada niño tiene su ritmo y aprende a su paso. No todos dejamos el pañal a la misma edad, ni caminamos exactamente a los 12, 13 o 14 meses cumplidos. Siempre habrá un bebé que lo haga antes y otros que lo hagan después. Lo mismo sucede en la escuela. Mientras que algunos niños pueden adaptarse fácil y rápidamente, a otros les cuesta más trabajo, y esto puede deberse a muchos factores distintos: desde su personalidad, hasta el tipo de escuela, además del ambiente familiar que viva en casa, por supuesto. Pero no te desesperes, todos los niños son capaces de superar este tipo de problemas. 


Sobre la autora
Merab Govea

Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños.

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