Por Patricia de la Fuente

Parece trillado decir que cada persona es única, pero cuando cobramos conciencia de que nuestros hijos lo son, puede cambiar nuestra visión respecto a lo que debemos hacer para educarlos, algo que nos beneficia como papás pero, sobre todo, beneficia a nuestros pequeños.

Nada más común que los padres establezcan una serie de reglas bajo las cuales pretenden educar a todos sus hijos. Sin embargo, los resultados suelen ser distintos, simple y sencillamente porque cada hijo es diferente, aun cuando sean hermanos.




Un error frecuente que cometemos como padres es que, al notar puntos débiles en nuestros hijos, los comparemos con sus hermanos, primos, compañeros u otros niños de edad similar. Pero, ojo: comparar no tiene ningún beneficio sino todo lo contrario:

  • El niño podría sentirse frustrado
  • Podemos provocar celos y hasta rencor
  • Dañamos su autoestima

Debemos estar conscientes de que cada niño es distinto, que tiene sus propias fortalezas y debilidades, por lo que es necesario educar, guiar y orientar desde la individualidad para fortalecer las habilidades con las que cuenta y corregir o reorientar aquellos puntos débiles.

Es correcto que los valores inculcados al interior de una familia estén unificados. Sin embargo, en su educación, es importante respetar la personalidad de cada pequeño, pues aunque se comparten contextos socioculturales, muchos de los rasgos que poseen son innatos.

En la medida en que tomemos en cuenta que cada uno de nuestros pequeños es único, y que cada quien tiene sus propias necesidades de aprendizaje y ritmo de desarrollo, seremos capaces de tomar una serie de medidas:

  • Procurarle una educación en un ambiente amigable y que le dé seguridad
  • Simplificar o profundizar en algunos procesos de enseñanza
  • Al fortalecer sus puntos débiles, el niño se sentirá aceptado y no rechazado
  • Nuestra comprensión y amor le transmitirá que cada persona es única
  • Una atención personalizada le darán confianza y tranquilidad

La personalidad de los niños está ligado de tal forma con su educación, que algunos centros educativos han implementado programas enfocados a la inteligencia emocional de los pequeños con el fin de propiciarles un ambiente lleno de confianza, empatía y seguridad durante el proceso enseñanza-aprendizaje.

Desde casa es posible enseñarles a los niños a aceptarse como son, así como a aceptar a los demás con sus habilidades y debilidades. También debemos ayudarles a desarrollar la capacidad de ser empáticos con los demás y a descubrir que el hecho de ser diferentes nos complementa a unos con otros.


Sobre la autora
Especialista en Desarrollo Infantil con más de 40 años de experiencia, directora general y fundadora de SEDI, Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil.

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