En el cuento de Peter Pan, Peter representaba a ese adulto que no quiere crecer, que se niega a madurar, que nunca quiere hacer frente a sus responsabilidades. Peter Pan quiere ser un niño para siempre. Wendy, sin embargo, es la persona que vela por él, lo protege y hace todo lo posible por que no le ocurra nada. Por eso es que se conoce como madres Wendy a aquellas mamás sobreprotectoras, que están siempre atendiendo a su hijo, olvidando incluso que ellas también necesitan tiempo y espacio para sí mismas. 




El síndrome de Wendy se presenta frecuentemente en madres que sintieron una carencia afectiva durante su niñez; una falta de atención. Más tarde, quieren evitar a toda costa este sentimiento a sus hijos, y hacen todo lo contrario: estar constantemente encima de ellos. ¿Es perjudicial este síndrome para los hijos? Por supuesto, ya que puede limitar su desarrollo e impedirle conquistar su autonomía e independencia, uno de los once pasos que señala el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? Pero no solo para los niños, sino para la propia madre, pues con esta conducta está dejando de ser ella misma.

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Síntomas del síndrome de Wendy en una madre
Cuando una madre presenta este síndrome, busca a toda costa ser importante en la vida de sus hijos y en la familia. Es más: necesita sentirse imprescindible. Por eso se responsabiliza de todas las tareas posibles. Estas son algunas de las características de las mamás con esta necesidad:

  • Se encargan de realizar todas las tareas de casa posibles para que los hijos no tengan que hacerlas (fregar, recoger, hacer la comida…)
  • Intentan evitar la frustración de sus hijos eliminando obstáculos de su camino (se dejan ganar en el juego, guardan las tareas que olvidaron meter en la mochila…)
  • Son controladoras
  • Buscan agradar constantemente a los demás, renunciando incluso a sus propias necesidades 
  • Son madres que se sacrifican por sus hijos. Son capaces de hacer cualquier cosa por ellos
  • Evitan las discusiones. No les gusta molestar a nadie y huyen de las situaciones conflictivas
  • Tienen un gran instinto de protección y cuidado de los niños

La solución ante esta actitud es darse cuenta y reaccionar. Decir “no”. “No” a asumir todas las tareas. “No” a responsabilizarse de lo que hagan los demás. “No” a solucionar todas las dificultades. “No” a sacrificarse de forma constante. En cambio, decir “sí” a dedicarse un tiempo y un espacio para sí mismas. Se puede ser una madre protectora sin necesidad de ser Wendy. 

Fuente: www.guiainfantil.com

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