Ximena Sandino

Platicando con una de mis amigas surgió el tema de nuestra continua frustración como madres: “No me hace caso”. “Soy pésima mamá”. “Nada me funciona con mis hijos”, etcétera. Es muy común sentirnos totalmente incompetentes ante esta difícil tarea. 

Seguramente, todas recordamos cuando nuestras madres nos controlaban con una mirada fija que nos hacía temblar y obedecer al instante, el punto es que nuestros hijos son muy diferentes y el estilo de crianza también.




Aquí les dejo algunos puntos que, en mi opinión, servirán para lidiar con todo lo relativo a nuestros hijos y salir bien libradas, pero al mismo tiempo dejarles herramientas que les servirán para toda su vida:

Toma de decisiones
No es que vayamos a dejar a nuestros hijos hacer lo que quieran, al contrario, de lo que aquí se trata es de enseñarles la importancia de saber elegir bien y de que las decisiones son un aspecto fundamental de la vida, así que no se puede estar cambiando a lo loco, sino asumir y pagar el precio que cada decisión implica.

Dale una opción y que asuma las consecuencias: “Puedes elegir helado de limón o de fresa”, por ejemplo; y aunque el niño haya querido de limón es posible que después diga que mejor prefiere el de fresa, es ahí donde tenemos que mantenernos firmes y no darle el otro que pidió, esto también legitima nuestra autoridad como madres.

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Algo también efectivo es poner nosotras las opciones, limitadas a lo que sabemos que es sano para nuestros hijos, si le preguntamos: “¿Qué quieres cenar?” Seguramente pedirá algo poco óptimo para su nutrición, dulces o algo así, entonces nuestra pregunta debe ser: ¿Qué prefieres cenar, quesadillas o fruta? Con el tiempo, ellos aprenderán a tomar decisiones más complejas y asumir las consecuencias de dicha decisión.

Resolución de conflictos
Los problemas de los niños, a los adultos nos causan muchas veces gracia; sin embargo, para ellos son realmente problemas que les angustian y estresan. Primero ayudémosles a identificar la diferencia entre los problemas y los hechos (el problema se resuelve, los hechos se asumen).

Después pídele que te dé sugerencias de solución a uno de sus problemas. Al hacerlo, casi sin darse cuenta, estará tomando una decisión. Claro que debemos considerar la edad de nuestros hijos en todo momento: mientras más pequeños sean, más complicado les será proponer soluciones sensatas a los retos, pero conforme crezcan su sentido común se irá desarrollando, fortaleciendo así la toma de decisiones.

Empatía
La capacidad de ponerse en los zapatos del otro es de las cosas más complejas pero también de las más importantes a enseñar. Se logra exponiendo a los hijos a situaciones como: “Apaga la luz porque tu hermano sigue dormido”. O “mamá está cansada, por favor no grites”; tenemos que hacerlos humanos, compresivos y conscientes de los demás.

Valores
Este concepto engloba muchas cuestiones que tendrán que ver con las creencias de cada familia, pero sabemos los que son universales y estos solamente hay una manera de inculcarlos, y es por medio del ejemplo.

Por último, la decisión de buscar un colegio que fomente la independencia, habilidades del pensamiento, trabajo en equipo, pensamiento estratégico e inteligencia emocional resulta particularmente importante. Un modelo educativo integral, aunado a la educación de calidad que como padres podamos darles, será la mejor herencia para que nuestros hijos enfrenten la vida con éxito.

Fuentemamaejecutiva.net

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