Los niños pueden llegar a ser muy crueles, sobre todo cuando se burlan de otros pequeños. Muchos se comportan así porque no han desarrollado completamente la capacidad de ser empáticos y ponerse en el lugar del otro. De hecho, los niños nacen siendo demandantes y exigiendo cuidados. No es hasta después cuando desarrollan lo que se conoce como la “teoría de la mente” y son capaces de desarrollar la empatía. Por supuesto, también depende de la educación que hayan recibido.

En todo caso, siempre es conveniente preparar a tu hijo para hacerle frente a las burlas sin tener que recurrir a la violencia. De esta forma le ayudarás a crear una coraza emocional para proteger su autoestima, un regalo invaluable para la vida.

La humillación duele, y mucho
Un estudio realizado recientemente por investigadores de la Universidad de Ámsterdam demuestra que las heridas causadas por la humillación son mucho más profundas de lo que pensábamos. En esta investigación, publicada en la revista Social Neuroscience, los científicos escudriñaron dentro del cerebro de las personas mientras experimentaban diferentes emociones.

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Para generar esos estados emocionales les leían diferentes historias y les pedían que intentaran ponerse en el lugar del protagonista. Así se pudo apreciar que la humillación desencadenaba una reacción a nivel cerebral mucho más intensa que la alegría, e incluso que la ira.

En el estudio también se apreció que la humillación activa áreas cerebrales relacionadas con el dolor. Por tanto, estos investigadores alertan que la humillación no solo es una sensación muy negativa sino que se percibe a nivel cerebral como un dolor. Por eso sus consecuencias se pueden arrastrar hasta la adultez, dando lugar a una persona insegura o, al contrario, a alguien que responde con agresividad.

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo?

  1. Investiga qué está sucediendo
    Para ayudar a tu hijo, primero debes comprender qué sucede. ¿Por qué se producen las burlas? ¿Dónde ocurren normalmente? ¿Cómo ha reaccionado el niño? Se trata de que entiendas si, de alguna forma, tu hijo puede estar provocando las burlas y si estas son puntuales o se han vuelto regulares, en cuyo caso estaríamos hablando de acoso.
  1. Ignorar la burla puede hacer que desaparezca
    Explícale a tu hijo que cuando los niños se dan cuenta de que sus bromas surten efecto, porque provocan enfado o vergüenza, se envalentonan. Por eso, la mejor estrategia suele ser ignorar las bromas. Como los niños burlones lo que buscan es divertirse, cuando vean que no consiguen su objetivo se darán por vencidos. Recuérdale a tu hijo que “a palabras necias, oídos sordos”.
  1. Enséñale a responder con rapidez
    En algunos casos, una respuesta rápida e ingeniosa, desarma al burlón. No obstante, debes dejarle claro a tu hijo que no se trata de responder con otra burla o con la violencia sino de forma que confunda al otro y le haga ver que su broma no ha hecho mella. Por ejemplo, si alguien se ríe del tamaño de sus orejas, puede decirle algo como “así puedo oírte mejor”. De esta forma el otro niño comprenderá que no le va a seguir el juego.
  1. Muestra tu lado más comprensivo
    En algunas ocasiones los padres no reaccionan bien cuando sus hijos les cuentan que alguien se está burlando de ellos. Algunos, en vez de apoyarles y mostrarse empáticos, les tachan de “cobardes” o “llorones”. Sin embargo, la mejor estrategia es transmitirle amor y ser comprensivos. Por ejemplo, puedes contarle aquella vez en que se burlaron de ti y explicarle cómo te sentiste.
  1. Fomenta las amistades positivas
    Para evitar que las burlas laceren su autoestima, fomenta las amistades positivas de tu hijo. Permítele que pase tiempo con sus amigos y que se divierta. Cuando los niños tienen un círculo de amigos suelen sentirse más seguros y los otros niños se lo pensarán dos veces antes de meterse con ellos.

Fuente: www.etapainfantil.com

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