Si la comunicación es el puente en tus relaciones familiares, el material del que está construido ese puente es la confianza. Si no existe un elemento sólido de confianza entre ustedes, a tus hijos no les interesará compartirte sus intereses y menos contarte sus miedos y retos actuales, lo que dificultará mucho tu rol como educador y guía.




Para saber si la comunicación con tus hijos es generadora de confianza, te sugiero responder y reflexionar sobre los siguientes puntos:

El objetivo principal por el cual usualmente inicio la comunicación con mi hijo/a es:

  1. Que me rinda cuentas sobre el cumplimiento de sus deberes escolares y/o domésticos
  2. Darle órdenes y repartir tareas
  3. Conocerlo/a
  4. Compartir eventos familiares
  5. Reconocerle sus logros y motivarlo/a
  6. Criticarlo/a
  7. Reprenderlo/a
  8. Entender sus necesidades
  9. Discutir
  10. Comentar sobre programas de televisión
  11. Mostrar mi amor por él/ella

Los rasgos característicos que prevalecen en mi comunicación no verbal cotidiana hacia mi hijo/a son:

  1. Lo/la miro a los ojos
  2. Le grito de cuarto a cuarto
  3. Cuando se acerca a mí noto su presencia con algún gesto
  4. Lo/la  acaricio, abrazo o beso afectuosamente
  5. Cuando se acerca a mí sigo haciendo mis actividades y lo/la ignoro
  6. Le pego o lo/la empujo
  7. Utilizo principalmente Whatsapp o las redes sociales

El nivel de comunicación que impera entre nosotros es:

  1. Superficial- Hablamos de eventos o circunstancias
  2. Medio- Compartimos opiniones o ideas
  3. Profundo- Expresamos nuestras emociones

¿Qué reflejan tus respuestas sobre la comunicación hacia tus hijos? ¿Hay algún punto que quisieras mejorar? ¿Cómo podrías empezar a hacerlo? ¿Hay algún obstáculo personal que te impida iniciar de inmediato?

Espero que estas preguntas te den las respuestas que necesitas.

Por Elba Quintanilla, psicoterapeuta.

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