Por Eduardo Hermosillo

Existe una tendencia a observar indicadores de bienestar (o el término altamente subjetivo de “felicidad”) en las medidas públicas que realizan los gobiernos de distintos países. Relacionado con lo anterior, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó recientemente su reporte anual de la felicidad mundial, en el que México ocupa el segundo lugar en el ranking latinoamericano.

Sobre el aprendizaje, las reconocidas pruebas PISA también generan datos relacionados con la felicidad de los alumnos. Es decir, aprender con felicidad se ha vuelto un hecho trascendente en las sociedades del mundo.

Pero ¿realmente existen lugares en los que los niños son felices aprendiendo? Por otro lado, ¿la felicidad genera buenos resultados? Sí, dichos lugares existen, sin embargo, no parece difícil confundir dos cosas que en realidad son muy distintas: que un niño sea feliz mientras aprende y que haga lo que quiera cuando debería estar aprendiendo, lo cual podría brindarle cierto bienestar momentáneo, pero sin generar ningún valor a la comunidad ni a su futuro. Por ello, lo más recomendable sería hablar de aprender con bienestar.

Mejores personas construirán un mundo mejor
En mi experiencia en el mundo de la educación, lograr un aprendizaje con bienestar se refiere a que los alumnos adquieran los conocimientos con el gozo de que lo aprendido les será útil para la vida ¿Cómo se alcanza esta meta?

  • Generando emociones positivas en los alumnos
  • Promoviendo ambientes relajados de aprendizaje
  • Generándoles retos
  • Permitiéndoles aprender del error
  • Trabajando la satisfacción del logro
  • Generando vínculos afectivos entre los alumnos y el docente

¿Existen niños y niñas entusiasmados por aprender, que se atrevan a asumir riesgos? ¿A los que les gusta indagar y explorar sin temor a ser reprendidos? Por supuesto que sí, pero para ello, las instituciones educativas deben estar dispuestas a acompañarlos, generando ambientes de bienestar que les permitan desarrollarse.

La reconocida especialista, educadora y filosofa norteamericana, Neil Nodding, explica que “los mejores hogares y escuelas son lugares felices. Los adultos en estos lugares felices reconocen que uno de los fines de la educación (y de la vida misma) es la felicidad. También reconocen que la felicidad sirve como medio y fin. Los niños felices, aprovecharán sus oportunidades educativas con deleite, y contribuirán a la felicidad de los demás. Claramente, si los niños fueran felices en las escuelas, también lo serían sus profesores. A menudo olvidamos esa conexión obvia. Y, finalmente, la gente feliz que conserva una conciencia social inquieta, contribuirán a un mundo más feliz”.

El sistema educativo finlandés, uno de los mejores del mundo, es un claro ejemplo de los resultados que genera el gusto por aprender y los ambientes armónicos, ya que esas características son parte fundamental de su modelo.

La premisa de Nodding y la filosofía finlandesa nos orientan a procurar y construir ambientes para que el alumno disfrute el aprendizaje bajo la condición de que si se siente bien, valorado y querido, podrá aprender más.
 

Sobre el autor
Eduardo Hermosillo
Es especialista en educación con más de 20 años de experiencia. Director general de Walden Dos campus Polanco, Colonia del Valle e Interlomas. Ha contribuido a enaltecer la filosofía del colegio sobre el bienestar al aprender para obtener resultados de excelencia. Durante los últimos años ha realizado una serie de visitas a países como Finlandia, Estados Unidos, Canadá, España, Israel y Rusia, con el fin de estudiar los modelos educativos implementados en esos países y evaluar la posibilidad de su aplicación en México.

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