Para los niños, y no tan niños, algunos videojuegos pueden llegar a ser tan entretenidos que los hagan perder la cabeza. Y es que, no hay por qué negarlo: ¡algunos son muy divertidos! Por eso es que cada nuevo lanzamiento puede llegar a generar en nuestros hijos muy altas expectativas y una gran emoción por conocerlo, adquirirlo, jugarlo.

Algunos papás suelen poner como condición para comprarlo que el niño obtenga buenas notas, que reporte una buena conducta o que espere hasta que llegue alguna fecha especial para recibirlo de regalo. Esto se debe, sobre todo, a que los videojuegos están relacionados con pérdida de tiempo e, incluso, con ciertos aspectos negativos para el desarrollo de los niños.

Sin embargo, hay videojuegos que son algo más que simples pasatiempos, y tienen cosas positivas que conviene destacar. Por ejemplo:

1. Ayudan a aprender a tomar decisiones sobre la marcha, con base en la experiencia, y a no repetir los mismos errores 
2. Desarrollan habilidades como coordinación, equilibrio y rapidez mental 
3. Mejoran la capacidad para plantear y resolver problemas, tomando en cuenta diversas perspectivas 
4. La constancia y persistencia para pasar los niveles fomentan la tenacidad y favorecen la autoestima, una vez que logra vencerse el obstáculo 
5. Pueden ayudar a niños con problemas de cognición social, autismo, trastornos cerebrales y trastornos relacionados con la ansiedad 

Tras realizar un estudio, investigadores del Centro de BrainHealth, informaron que la exposición en el juego virtual repercute en las capacidades de los niños para controlar sus emociones y manejarlas de una “manera positiva”. La Dra. Sandra Bond apoya esta idea y dice que cuando los niños se sienten en ambientes seguros reducen su ansiedad y ganan confianza, la cual es necesaria en la vida cotidiana. Además, los papás de los niños del estudio expresaron cambios positivos en este tipo de terapia alternativa, que debe ser combinada con la tradicional.

En conclusión: la mayoría de los niños cuentan con una consola de video, ya que es una actividad que les gusta y podrían practicar durante muchas  horas. Sin embargo, no hay que perder de vista que, como papás, es importante que asignemos límites y horarios de juego.

Sobre la autora
Merab Govea
Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños. 

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