“No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”, dice una frase tan conocida como certera. Y es que a veces los papás nos olvidamos de que alguna vez nosotros también fuimos adolescentes. Que también pasamos por una etapa en la que nos sentíamos incomprendidos por nuestros padres y que se nos venía encima el mundo cuando no lográbamos que nos dieran el tan esperado permiso. Por eso, si eres papá o mamá de un adolescente, lo mejor que puedes hacer es respirar profundamente, contar hasta diez y, sobre todo, mantener esto en mente: “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”; o lo que no querías que te hicieran cuando te encontrabas en las mismas circunstancias. 




¿Quieres que tu hijo adolescente te escuche? ¡Escúchalo tú a él! ¿Quieres que te diga la verdad? ¡Mantén una mente abierta y muéstrate empático con él! ¿Quieres que confíe en ti? ¡Hazle saber que puede hacerlo y que tú también confías en él! Todos, cuando favorecen a otros, se favorecen a sí mismos”, dijo Séneca, el filósofo romano.

Recuerda que la palabra adolescente proviene del latín adolescere, que significa doler, estar aquejado. Decía mi abuelita: “De crecer duelen los huesos”, y la adolescencia trae consigo, no solo cambios físicos, sino psicológicos, emocionales y sociales. Es en esta etapa cuando nuestros hijos se descubren a sí mismos, averiguan qué es lo que más disfrutan hacer y, sobre todo, cuestionan… ¡cuestionan casi todo lo que papá y mamá les han inculcado! 

Te habrás dado cuenta de que, conforme tu hijo ha ido creciendo, han ido dejando de funcionar las técnicas que utilizabas en el pasado para mantener límites. Esto es completamente normal. Por eso es necesario dedicarles tiempo para escuchar sus inquietudes y necesidades con la mejor disposición de entenderlos. De igual manera, debemos ser lo suficientemente certeros al momento de aclararles qué es lo que nosotros esperamos de ellos. 

Volviendo a lo que decíamos desde el inicio: la mejor manera de sobrellevar esta situación es poniéndonos en los zapatos de nuestros hijos, recordando, desde nuestra propia experiencia, lo que significa ser adolescente.

  1. Establece un vínculo de respeto
    Es normal que a los papás les interese saber en qué andan metidos sus hijos, sin embargo, una cosa es estar al tanto de lo que hacen para ayudarlos si es que están en líos, y otra cosa es invadir su privacidad. Si como papá notas conductas extrañas y alarmantes en tus hijos, habla con ellos, muéstrales genuino interés por lo que ocurre a su alrededor, pero evita meterte en su habitación y esculcar sus pertenencias sin su consentimiento. 
  1. Pasa más tiempo con ellos
    Aunque tu hijo no te lo diga con palabras, ellos te necesitan más que nunca. Busca actividades que aún disfruten hacer juntos, y si las que antes hacían ya no son del agrado de tu hijo, descubran nuevos pasatiempos. 
  1. Muéstrales quién eras tú a su edad e interésate por sus gustos
    Los gustos de tus hijos cambiarán, sí. Sus recámaras dejarán de estar decoradas por muñecas y juguetes para dar paso a pósters de sus grupos favoritos. Ahora en sus cajones habrá dispositivos tecnológicos y kits de maquillaje. Muestra interés por sus nuevos gustos y comparte con ellos lo que tú hacías, sentías y te interesaba cuando tenías esa edad.
  1. Sé justo, dales libertad y exprésate de la mejor manera posible
    Lo que te funcionaba antes ya no funcionará más. El helado como premio por tender su cama ahora será mucho menos atractivo. Los premios deben cambiar y la manera de conseguirlos también. Reúnete con ellos y dales la libertad de expresar lo que quieren. Sé justo en cuanto a lo que pides y das a cambio; si pones las cartas sobre la mesa de lo que está permitido, lo que no y las consecuencias, la convivencia será mucho más sencilla. 

Sobre la autora
Merab Govea

Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños. 

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