Octubre de 1995
A mi papá siempre le ha gustado escuchar una estación muy famosa que toca solo canciones en inglés. Aunque mis hermanos y yo estudiamos ese idioma, nuestro nivel aún no es tan avanzado como para entender lo que dice la letra. La dinámica propuesta por mi papá siempre es la misma: “Le doy un premio a quien adivine la canción”, dice mientras le sube al radio. Mis hermanos y yo  intercambiamos miradas de complicidad e intentamos cachar una palabra, algo para adivinar la melodía. SI la canción está por terminar y no hemos adivinado papá nos ayuda con una pista. A veces sabemos la respuesta, otras simplemente le atinamos, pero en todos los casos nos divertimos diciendo lo primero que se nos viene a la mente. Así son los trayectos de regreso a casa; es una manera de jugar con papá.

Octubre actual
Papá sube al volante y sintoniza la misma estación que hace 20 años. “Le doy un premio a quien adivine la canción y me diga quién la canta”, dice. Mi hermana pequeña saca su celular, lo pasa por el aire y, voilà, aparece en la pantalla el nombre de la canción, el cantante, el álbum al que pertenece y el año en que salió a la venta. ¡Wow! No solo la pregunta de papá evolucionó, ¡sino nuestra manera de atinarle! Se acaba el juego y cada quien regresa a entretenerse con su teléfono.

Adivinar canciones era divertido para todos. Era una forma de sacarle provecho al tiempo en el tráfico, porque no solo jugábamos, también aprendíamos sobre música de los ochenta, además de desarrollar nuestra memoria y compartir con papá algo que a le gustaba. Sin embargo, hoy en día, la convivencia dentro y fuera del auto, ha cambiado. Ahora es común ver a mamás y papás con sus niños en el coche, cada quien con su celular o tableta en mano, jugando, enviando mensajes o escuchando música.

Los tiempos han cambiado y eso no es necesariamente malo, incluso es necesario, sin embargo, es importante saber adaptarnos a las circunstancias y evitar dar un uso inadecuado de las nuevas tecnologías.

Entre los principales beneficios de que los niños tengan acceso a la tecnología están:

  • Integración a la realidad actual
  • Desarrollo de sus capacidades intelectuales
  • Mejoramiento de la expresión escrita

Por otro lado, el uso incorrecto de la tecnología puede desencadenar problemas sociales como:

  • Distracción
  • Falta de respeto con los interlocutores
  • Urgencia de respuesta (uno de los principales enemigos de la madurez emocional)
  • Búsqueda de recompensa espontánea sin esfuerzo
  • Egoísmo
  • Consumismo externo

Para evitar que eso pase, te dejamos algunos consejos que puedes poner en práctica para hacer que la tecnología funcione a favor de tu hijo:

  1. Establece tiempos
    La participación de papá y mamá es clave para que los hijos hagan un buen uso de la tecnología en su vida cotidiana. Es importante establecer un horario para utilizar la tableta o conectarse a internet. No solo para los niños, sino para cualquier persona, es importante saber que hay una hora para todo: para comer, platicar, ver una película, jugar o navegar en la red. Si tu hijo pasa demasiado tiempo frente a un monitor o una tableta está perdiendo la oportunidad de practicar algún deporte, descubrir sus habilidades para tocar un instrumento musical, desarrollar su gusto por la pintura o cualquier otro talento. Además, estar sentado muchas horas aumenta la probabilidad de obesidad infantil.
  1. Mantén una buena comunicación con tus hijos
    Escucha con atención cualquier cosa que tus hijos quieran decirte, sin importar el tema que quieran tratar. Muéstrate entusiasta e interesado en lo que ellos tiene que expresar, esto les hará saber que tienen la puerta abierta para decirte lo que piensan o lo que les pasa, además podrás supervisar lo que tus hijos consultan, sin que ellos sientan que los estás espiando.
  1. Actualízate
    Cuando tus hijos te hablen del nuevo videojuego o la nueva aplicación, investiga de qué se trata. Indaga en tu pequeño por qué le gusta, incluso juégalo con él. Si ellos ven que eres un papá que entiende de tecnología pueden utilizar este medio para compartir y divertirse juntos. Hay veces en que nuestros hijos necesitan demostrarnos qué tan hábiles son, y una manera de hacerlo es a través de los juegos electrónicos. Además, estar cerca de ellos te permitirá saber si están en contacto con material no apto para su edad y tendrás oportunidad de manejar la situación.
  1. Más juego físico e intelectual, menos virtual
    Cuando puedas, ve al parque con tu pequeño, juega futbol, carreras o lo que sea. El juego recreativo comienza en la infancia, y gracias a él nuestros hijos comprenden y practican las reglas de convivencia, aprenden a perder o a ganar en escenarios reales, desarrollan sus habilidades físicas y comienzan a identificar el valor del trabajo en equipo. Aunado a lo anterior, este tipo de juegos son una buena manera de que nuestros pequeños liberen sus emociones. El juego intelectual se relaciona más con juegos de mesa, como dominó, rompecabezas, memoria, maratón, etcétera. Existe un genuino interés por parte de los niños en realizar este tipo de actividades con sus papás versus jugar frente a un monitor. Por supuesto, si inculcamos este valor cuando nuestros hijos son niños, al llegar a la adolescencia será un tema más fácil de manejar.

No es malo que nuestros hijos quieran disfrutar de la tecnología. Nosotros también lo hacemos, solo es importante que los guiemos para que su uso sea el correcto.


Sobre la autora
Merab Govea
Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños. 

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