Cada día se habla más sobre la lactancia materna, sus beneficios y la importancia de practicarla. Por eso es importante saber cuándo inicia y cómo es la primera etapa.

La mayoría de las mujeres creemos que la lactancia comienza hasta después de que nace la criatura. Suponemos que automáticamente nuestros pechos se van a convertir en un manantial de leche… pero en realidad no es tanto así.

La lactancia materna comienza durante el embarazo. Durante la gestación se desatan diferente procesos fisiológicos que preparan el cuerpo de mamá para el nacimiento y, posteriormente, para mantener con vida al bebé. De hecho, hay bebés prematuros que han sobrevivido solo con leche materna, pues la producción de “leche” comienza después de la semana 20 de gestación.

Pero es en el trabajo de parto donde se da el disparo de salida para arrancar la lactancia materna. Entre las contracciones y la oxitocina, el cerebro recibe la señal de que pronto habrá que alimentar a una cría, así que comienza el proceso de secreción de calostro.

El calostro es un líquido muy espeso y amarillo que sale a gotas; es más, muchas veces no se ve, ya que no es un fluido ligero, como la leche, sino todo lo contrario: es denso, pero ahí está. Éste debe ser el primer alimento que el bebé consuma y, por increíble que nos parezca, no necesita nada más. Sí, con esas gotitas de calostro nuestros bebés se pueden mantener con vida y en buen estado de salud hasta tres días en lo que “baja” la leche, ahora sí líquida y blanca, ya que el calostro contiene la mayor concentración de proteínas, grasas, carbohidratos e inmunoglobulinas, que proveen al bebé defensas ante el medio ambiente y alimento.

Preparar los pechos
Otra parte impotente de la lactancia es preparar nuestros senos para que, llegada la hora de dar de comer al bebé, tengamos las menores molestias posibles.

Primero debemos ubicar si nuestros pezones están bien formados, o si están planos o invertidos, es decir hacia adentro. En todos los casos se puede amamantar, ya que la piel de esa zona es muy elástica y esta situación se puede revertir. Para ello existen unos aditamentos que dan forma al pezón y deben empezar a usarse varias semanas antes de la fecha probable de parto, de preferencia mes y medio antes es recomendable comenzar a usar conchas formadoras de pezón.

También es conveniente que tengas un sacaleche manual, pues es probable que a la hora de llegar a casa con el bebé lo necesites, no tanto para extraer leche, sino para ayudar a formar el pezón antes de darle la teta al bebé.

Recuerda que los primeros días no tendrás leche como para llenar una mamila; es más, al principio hay mamás reportan solo una o dos onzas de leche en una extracción, pero eso no es motivo para agobiarnos, ya que, con que el bebé se alimente de calostro estará perfectamente bien protegido.

Sobre la autora
Pamela Salinas Parra
Mamá de tres criaturas que dejó el periodismo para entrarle de lleno a la crianza de su tropa. Después de la cesárea de su primer hijo, hace ocho años, decidió prepararse para la llegad de su segunda hija.  Entonces escuchó sobre parto natural, lactancia, colecho y, desde hace cuatro años, se ha preparado para poder ayudar a otras mujeres cuando se convierten en mamás. Está certificada como Doula PosParto y actualmente cursa los estudios necesarios como asesora en Lactancia Materna. Su hija Victoria, la más pequeña, sigue tomando leche materna desde hace dos años cuatro meses. Si quieres seguirla en Twitter, puedes hacerlo en @pamiparras o @Mamaalcubo.

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