Cuando los niños inician su camino hacia la independencia y autonomía es inevitable que se encuentren con paredes que les impidan seguir avanzando, lo que muy frecuentemente los lleva a la frustración. ¿Qué pueden hacer los papás para que esto no afecte a sus hijos?

Elimina el “ahora ya”
Una buena práctica para aumentar la tolerancia a la frustración es eliminar de nuestras acciones el “ahora ya”, es decir, aprender a priorizar. Cuando un niño no consigue lo que quiere de forma inmediata es común que reaccione con enojo y grite para demostrar que no está conforme. Enseñarles que sus necesidades no siempre son primordiales puede ser muy útil para que poco a poco comiencen a reestructurar sus peticiones, sabiendo que no siempre podrán conseguirlo.

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Mientras más largo el camino, mejor es el resultado
Desde pequeños, los niños buscan acelerar los procesos para conseguir sus metas cuanto antes, por lo que suelen olvidar algunos pasos o se desilusionan cuando no logran lo esperado. Para que esto no ocurra recuérdale que mientras más se esfuerza en una actividad, más grande será la recompensa. Dale la misión de plantar una semilla o de observar mientras una oruga se transforma en mariposa, en ambos casos se dará cuenta que vale la pena esperar por lo que se desea de verdad.

Elimina la burbuja de la sobreprotección
Deja de sobreprotegerlo. Aunque cueste dejarlo crecer es fundamental que lo hagas para que pueda experimentar lo bueno y lo malo (sí, también lo malo), ya que con esto le brindas la autonomía e independencia que necesita para aprender a controlar sus impulsos. Refuerza sus buenas actitudes con “premios” (algo simbólico) y corrige las malas con dedicación. Regálale de tu tiempo y sé el ejemplo que necesita para saber cómo actuar frente a las distintas pruebas que le ponga la vida.

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Procura dar más énfasis a lo positivo que a lo negativo. Por ejemplo, cuando tu hijo se equivoque, en vez de criticar lo malo que ha hecho, enfócate en lo que hizo bien y coméntale su error. Así, cuando vuelva a enfrentar una situación similar será capaz de autocorregirse. Sé tolerante con sus errores, e incluso con sus desahogos emocionales, pues con esto le dejas la puerta abierta para cuando tenga un problema o necesite un consejo seas siempre su primera opción. Recuerda: eres su ejemplo a seguir, cuando algo no te resulte bien, actúa con calma, reconoce tu error y coméntale que la próxima vez lo harás mejor.

Con información de: www.familias.com

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