La manera en que crecen, maduran, se desarrollan y aprenden nuestros niños es muy variada.  Por eso es difícil generalizar lo que deben pensar, hacer y saber a determinada edad, pues la dinámica familiar en la que estén inmersos, sus capacidades intelectuales, experiencias y gustos personales, entre otras cosas, son factores que terminan influyendo en su aprendizaje. Lo que para un niño resulte fácil para otro puede no serlo y viceversa. Lo interesante de esto es que no necesariamente implica que un niño sepa más o menos que otro, sino que sabe mejor, es decir, que cuenta con mejores herramientas para el aprendizaje.

En sus planes de estudio, las escuelas tienen bien definidos los conocimientos que un niño debe adquirir a nivel primaria, secundaria y preparatoria. Sin embargo, sin importar el grado escolar o capacidades intelectuales, existen materias catalogadas como difíciles. ¿Cuál es la primera que se te viene a la mente? Lo más probable es que sea Matemáticas, ¿cierto?

Más allá de la capacidad para aprender que tenga cada niño, no hay duda de que la estrategia pedagógica utilizada por el profesor será clave para que el proceso de aprendizaje se lleve a cabo de manera óptima. De acuerdo con lo que dicen varios estudios sobre la manera en que aprenden los niños, para que el aprendizaje se lleve a cabo el tema de estudio debe ser adecuado, divertido, interesante, significativo y, sobre todo, tiene que relacionarse directamente con ellos.

Uno de los mejores y más emocionantes momentos que puede experimentar un niño es cuando logra atrapar la idea, entiende el tema y adquiere confianza en sí mismo. A ese momento, los psicólogos lo llamamos insight. Dicho de manera coloquial, un insight es ese instante en que nos cae el 20, y esto tiene que ver con usar la creatividad para descifrar una situación más o menos compleja.

Para que ocurra el insight, es importante que el maestro enseñe al niño a ser selectivo con la información que recibe, y a relacionar los datos que apenas está adquiriendo con los que ya tenía, de manera que pueda hacer razonamientos complejos que lo lleven a captar la idea.

Una de las mejores maneras de que esto suceda es a través del juego, ya que éste permite a los niños desarrollar diversas habilidades de pensamiento, y les da una mayor perspectiva de la realidad. ¡He ahí la diferencia entre lo que parece fácil y difícil! ¿Te cayó el 20?

 

Sobre la autora
Merab Govea

Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños. 

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