Existen muchos tipos de juegos que favorecen el desarrollo de los niños, y el sensorial es uno de ellos, justo por involucrar todos los sentidos.

En la mayoría de las actividades que realizamos día con día ponemos en uso nuestros sentidos, sin embargo el juego sensorial, solo puede desarrollarse usando específicamente alguno de ellos.

La arena y el agua son dos elementos fundamentales para el juego sensorial, además de cumplir una función terapéutica importante. Por ejemplo, ayuda a que niños extremadamente ansiosos logren relajarse. Basta con que introduzcan sus manos, ya sea en arena o en agua, para que experimenten una sensación de calma y tranquilidad.

Estos dos elementos también pueden ser útiles para contrarrestar problemas emocionales o de conducta, ya que propician la autorregulación de los niños y favorecen el conocimiento de su propio cuerpo y estado de ánimo.

Este tipo de juego estimula el desarrollo de tus hijos en cuanto a su capacidad para percibir nuevas sensaciones que inician desde lo físico y que posteriormente podría generalizarse a lo más profundo de su personalidad, en lo que respecta al reconocimiento de emociones, estado de ánimo y a generar relaciones interpersonales positivas.

Finalmente, el agua y la arena pueden ser elementos de mucha ayuda para motivar a un niño a socializar y mejorar su interacción con los demás, ya sea divirtiéndose en una alberca o en un cajón de arena.

Fuente: www.thejennyevolution.com

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