Cuando se habla sobre distintos tipos de aprendizaje, se hace referencia a las diferentes maneras en que las personas procesamos y retenemos información. Hablando específicamente de los niños, podemos decir que aprenden a través de experiencias prácticas, como tocar, hacer y moverse, así como a través de la vista y el oído. Al entender lo anterior, basta con que observes con atención a tu hijo para que puedas identificar sus aptitudes y preferencias, lo que te llevará a descubrir el tipo de aprendizaje que él prefiere, y te permitirá favorecer su desarrollo.

Una vez que sepas esto, obviamente querrás fomentar sus habilidades, pero es importante tener en cuenta que es conveniente dejar que enfrente todo tipo de retos, y obligarlo a salir de su zona de confort. En la medida en que tú, como papá, le ofrezcas diversidad de experiencias, él podrá desarrollar nuevas aptitudes e intereses que lo ayuden a ampliar su comprensión sobre todo lo que lo rodea. Básicamente, existen cuatro tipos de aprendizaje:

  • Visual (aprende observando)
  • Auditivo (aprende escuchando)
  • Táctil (aprende tocando)
  • Kinestésico (aprende moviéndose)

Aprender observando
Los niños que aprenden mejor observando se caracterizan por poner especial atención al lenguaje corporal y las expresiones faciales de padres y maestros, con el fin de captar la mayor cantidad de información posible. Por lo general, son niños que tienden a pensar en imágenes y que cuentan con una imaginación muy desarrollada. En el caso de los niños mayores, que ya saben leer, las instrucciones escritas pueden ayudar a clarificar las instrucciones verbales. Ojo: demasiada acción o movimiento en el salón de clases puede distraerlos.

Aprender escuchando
Los niños que aprenden mejor escuchando son muy dados a participar en discusiones y hablar sobre cosas que oyeron aquí y allá. Las indicaciones verbales pueden ser muy útiles para clarificar información o instrucciones que hayan recibido de manera escrita. Lo ideal para mejorar el rendimiento de estos niños es crear a su alrededor un ambiente tranquilo y relajado, ya que el  ruido en exceso puede distraerlos.

Aprender tocando
Los niños que aprenden mejor tocando suelen inclinarse por actividades en las que les permiten utilizar sus manos. Si tienes un hijo con estas características es muy probable que prefiera hacer garabatos o dibujar para ayudarse a recordar.

Aprender moviéndose
Los niños que aprenden mejor moviéndose buscan experimentar sensaciones físicas y suelen tener dificultades para permanecer quietos durante mucho tiempo. La recomendación para estos casos es hacer un abordaje práctico que le permita que tu hijo explorar de manera activa su entorno físico y así aprender sobre él.

Con información de: www.abilitypath.org

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