Xóchitl González Muñoz

A muchos papás les preocupa que sus hijos sean etiquetados en el colegio, o por algún miembro de la familia, incluso. Sin embargo, algunos de ellos no son conscientes de que muchas veces son ellos mismos quienes dan inicio con este mal hábito. ¡Así es!, por difícil que parezca las etiquetas pueden empezar en casa.




Piensa en la cantidad de veces que has etiquetado a tu hijo. Ahora respóndete esta pregunta: ¿cómo crees que va a responder? ¡Justo de la manera en la que lo etiquetas! Evita etiquetarlo y motívalo a que construya una mejor imagen de sí mismo.

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Cambia las etiqueta por frases positivas:

  1. Creo que lo puedes hacer más rápido
  2. Esta vez lo hiciste mejor que la pasada
  3. Cada vez te vuelves mejor
  4. Me gusta ver cómo te esfuerzas
  5. Cada día te vuelves más hábil
  6. ¡Qué fuerte eres, mira qué fácil cargas tu mochila!
  7. Cada día eres más responsable
  8. Me gusta cómo haces esto
  9. Sé que puedo confiar en ti

Este tipo de frases sí lo mantendrán motivado a mejorar; de lo contrario, como para qué se esfuerza si ya está etiquetado como “el que nunca…” o “el que siempre…”.

Antes de cambiar las etiquetas por frases positivas, date un día de preparación: escribe las etiquetas que le das a tu hijo y a partir del día siguiente, cámbialas. ¡No más etiquetas!

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