Hoy, como nunca, todos estamos expuesto a grandes cantidades de información, debido a la evolución de medios masivos como la televisión y el internet. Aunque esta situación ofrece importantes ventajas, es importante advertir que también implica ciertos riesgos, pues no siempre la información que recibimos es correcta.

Si pensamos que esto mismo puede ocurrir con nuestros hijos, la conclusión es más que obvia: como papás, difícilmente podríamos mantener un control sobre todo lo que ellos ven y leen en la red. Además eso tal vez no sería deseable ni conveniente. Lo que sí podemos y debemos hacer, es mantener una buena comunicación con nuestros hijos, pues es la única manera en que podemos reducir los riesgos relacionados con la información que encuentran sobre temas que pueden ser delicados, como es el caso de su sexualidad.

No esperes que tu hijo se acerque a hacerte preguntas sobre los cambios que está experimentando en su cuerpo, ya que ese día podría no llegar nunca. Mejor busca un buen momento para anticiparte y prepararlo para lo que viene.




Siempre intenta aclarar sus dudas
Desde muy pequeños, es común que los niños hagan todo tipo de preguntas sobre su cuerpo, ante lo cual es de suma importancia darles respuestas claras, sencillas y honestas. De esta manera, ellos irán aclarando todas sus dudas en la medida que van creciendo. En el caso de que esto no ocurra, toma tú la iniciativa y busca el mejor momento y las condiciones para iniciar una conversación.

Lo ideal es que, desde que cumpla los 8 años, un niño sepa cuáles son los cambios físicos y emocionales que experimentará al llegar a la pubertad. ¿Te parece demasiado pronto? No lo es, y para entenderlo mejor basta considerar lo siguiente: a esa edad hay niñas que ya necesitan llevar corpiño a su clase de deportes, y niños que ya tienen vello facial.

En el caso de las chicas, es muy importante que sus padres hablen con ellas sobre la menstruación antes de que esto les ocurra por primera vez. Si no saben nada al respecto cuando esto suceda lo más probable es que se asusten. Aunque la mayoría de las chicas tienen su primer período entre los 12 y los 13 años, algunas lo experimentan desde los 8.

En el caso de los chicos, lo más común es que lleguen a la pubertad un poco más tarde que las chicas, generalmente entre los 10 y los 11 años, aunque podrían tener su primera eyaculación incluso antes de que aparezca el vello facial.

 

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Qué debes decirles
Hoy en día, los niños suelen recibir sus primeras de educación sexual en la escuela. Sin embargo, muchas veces el salón se divide y, mientras las chicas escuchan hablar sobre la menstruación y el corpiño, los chicos aprenden todo lo relacionado con erecciones y cambios en la voz. Es importante que las chicas también estén enteradas de los cambios por los que atraviesan los chicos y viceversa. Nuestra recomendación es hablar con el maestro de tu hijo sobre el plan de estudios para tener claro cuáles son las lagunas que deben llenarse en casa.

Cuando hables con tu hijo sobre lo que significa la pubertad, es importante partir de que estos cambios son normales y le ocurren a todas las personas. Son tantos los cambios que se experimentan en la pubertad, que tu hijo puede sentirse inseguro muy fácilmente.

Imagina que tu hija es la primera de su salón en tener que ponerse corpiño. Lo más probable es que se sienta rara por ser la única a la que le pasa, y pensará que todas las miradas estarán puestas en ella.

Algo muy similar ocurriría con tu hijo si fuera el primero en el salón al que le cambiara la voz o le saliera vello facial. Al igual que con las chicas, tu hijo podría sentirse incómodo o el blanco de las miradas de sus compañeros.

Los adolescentes tienen muchas razones para sentirse inseguros durante esta etapa de su vida, por lo que, saber que todos hemos o habremos de pasar por lo mismo, puede ser de mucha utilidad: los barros, las espinillas, los cambios de voz, el crecimiento de ciertas partes del cuerpo, las variaciones en el humor… todo esto es parte del crecimiento, y es importante que a nuestros hijos les quede claro desde el principio.

Esto es lo que tus hijos deben saber sobre la pubertad, antes de llegar a experimentarlo:

  • El cuerpo de las chicas toma una forma más redondeada, sobre todo en las caderas y en las piernas
  • Los senos de las chicas se hinchan y luego aumentan de tamaño
  • Las chicas y los chicos empiezan a tener vello púbico y vello en las axilas, además de que el de las piernas se vuelve más grueso y oscuro
  • En los chicos habrá un aumento de tamaño en el pene y en los testículos
  • En los chicos, es normal que se presenten eyaculaciones nocturnas, mientras duermen
  • Una vez al mes, el revestimiento uterino de las chicas se llena de sangre para prepararse para un óvulo fecundado. Si no se produce la fecundación, se producirá el período. Si se produce la fecundación, la chica quedará embarazada.
  • El período puede durar entre tres días y una semana, y las chicas pueden utilizar toallas sanitarias o tampones para absorber la sangre

 

Con información de Kids Health.

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