Los niños aprenden a controlar esfínteres entre el año y medio y los tres años de edad. Pero para dejar atrás el pañal es necesario pasar por un proceso que requiere dedicación, tiempo, constancia y una actitud positiva por parte de los papás, para que se pueda consolidar adecuadamente y sin consecuencias negativas.




No pierdas de vista que durante el proceso de entrenamiento para dejar atrás el pañal habrá momentos en los que tu pequeño llegue a tener algunos accidentes, ante los cuales debes hacer todo lo posible por reaccionar con tranquilidad, evitando regaños y reproches.

Definitivamente no lo castigues ni lo pongas en ridículo frente a otras personas. Tampoco lo obligues a permanecer en la taza del baño por largos periodos de tiempo, ya que esto podría generarle sentimientos negativos o de rechazo en torno a la situación, y lo único que ganarás es hacer más lento y tenso el proceso del control de esfínteres.

Motívalo con juegos, canciones, rituales para ir al baño y despedir a la pipí y a la popó o apoyándote en material didáctico. Una vez que has logrado que tu pequeño deje atrás el pañal, no vuelvas a ponérselo por comodidad.

Notas relacionadas