De acuerdo con Marilyn Wedge, terapeuta familiar estadounidense y doctora en Psicología, en Estados Unidos los psiquiatras consideran al TDAH como un trastorno biológico, con causas biológicas, por lo que se siguen tratamientos también biológicos, es decir, medicamentos psicoestimulantes como Ritalin o Adderall. En contraste, “los psiquiatras franceses ven el TDAH como una condición médica que tiene causas psicosociales y situacionales”, y en vez de tratar los problemas de comportamiento con medicamentos, se centran en el contexto social del niño y recurren a la psicoterapia o terapia familiar. “Ésta es una manera de ver las cosas muy diferente a la tendencia estadounidense de atribuir los síntomas a una disfunción biológica, como un desequilibrio químico en el cerebro del niño”.




Wedge añade que en Francia casi no se utiliza el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM). La Federación Francesa de Psiquiatría ha desarrollado un sistema de clasificación alternativo llamado CFTMEA (Classification Française des Troubles Mentaux de L’Enfant et de L’Adolescent), lanzado en 1983 y actualizado en 1988 y 2000. Este sistema toma en cuenta factores como la alimentación, pues ciertos colorantes artificiales, así como algunos conservadores pueden afectar la conducta de los menores. “En Estados Unidos, el enfoque estricto sobre el tratamiento farmacéutico del TDAH, anima a los médicos a pasar por alto la influencia de factores dietéticos sobre el comportamiento de los niños”, explica.

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Por otra parte, señala que la definición de TDAH no es tan amplia como en el sistema americano. “A mi juicio, tiende a ‘patologizar’ gran parte de lo que es el comportamiento normal de la infancia. El DSM no considera específicamente las causas subyacentes. Por lo tanto, lleva a los médicos a dar el diagnóstico de TDAH a un número mucho mayor de niños sintomáticos, alentando al mismo tiempo a tratar a los niños con los productos farmacéuticos” complementa. También señala que en Francia influye el estilo de crianza de los padres, que se caracteriza por establecer límites claros. Afirma que es muy difícil que en una familia francesa, un niño coma entre comidas, pues la mayoría ha aprendido que se come cada cuatro horas y que deben esperar si les da hambre a una hora que no corresponde. “Como terapeuta que trabaja con niños, tiene perfecto sentido para mí que los niños franceses no necesiten medicamentos para controlar su comportamiento, porque aprenden autocontrol temprano en sus vidas. Los niños crecen en familias en las que las reglas son bien entendidas, y existe una jerarquía familiar clara. En las familias francesas, los padres se hacen firmemente cargo de sus hijos, al contrario del estilo de la familia estadounidense, en el que la situación es muy a menudo viceversa”, finaliza.

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Fuente: www.ecoportal.net

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