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Hace unos años, la Dirección General de Policía de Seattle, Washington, decidió utilizar la psicología inversa al difundir una serie de “consejos” dirigidos a los padres, con el supuesto fin de crear niños y adolescentes rebeldes. No era más que un intento de llamar la atención de los padres respecto a las prácticas equivocadas que estaban llevando a cabo en la educación de sus hijos.

1. Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que le pida, así crecerá convencido de que el mundo le pertenece.
2. No le dé ninguna educación espiritual, espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3. Cuando diga palabrotas, ríase. Esto le animará a hacer más cosas graciosas.
4. No le regañe nunca ni le diga que está mal algo de lo que hace, podría crearle complejo de culpabilidad.
5. Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, juguetes… hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.




6. Déjele leer todo lo que caiga en sus manos, cuide que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados pero que su mente se llene de basura.
7. Discuta y pelee a menudo con su pareja en presencia del niño, así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que su familia quede destrozada para siempre.
8. Dele todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
9. Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres; el sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
10. Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etcétera. Piense que ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

El decálogo de la policía de Seattle, concluye con la siguiente frase: “Y cuando su hijo sea ya un desastre, proclame que nunca pudo hacer nada por él”.

 

 

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