Les compartimos esta lista de grandes descubrimientos que llegó al sitio genial.guru, por parte de un padre primerizo, todavía en shock por las nuevas experiencias que ha estado viviendo con su bebé. Advertencia: ¡es para tomarlo con sentido del humor!

1. Cualquier casa o departamento puede ser extremadamente peligrosa
Todos los objetos que se encuentran más abajo del nivel de tu cintura serán destruidos por el niño o le causarán daño. El 90% del trabajo de “crianza” del padre es salvar a su hijo o hija de traumas o ahogamientos potenciales.

2. Dormir es la nueva fantasía erótica
Dormir ocho horas de largo es mejor que tomar una ducha con Mila Kunis y Natalie Portman juntas y felices; al menos para dormir te queda energía.




3. Tienes mal carácter
Aprendes más de tu carácter, de tu paciencia, y en general de ti mismo, cuando a él le dan caprichos, cuando es obstinado o cuando sencillamente parece hacer las cosas a propósito. Parece un espejito mágico: te lleva a ver cómo eras tú con tus pobres padres.

4. Para equilibrar, te conviertes en el ideal de tu hija 
Tú serás quien dé forma al tipo de hombres por quienes se sentirá atraída, por eso sé coherente si quieres que en el futuro ella tenga un buen hombre a su lado.

5. No todo depende de ti
Cuando por primera vez dejes caer a tu hijo o hija de cabeza al suelo ( no “si” lo dejas caer, sino “cuando” lo dejes caer) vas a rezar para que no le haya pasado nada. Incluso si nunca has sido muy creyente o simplemente eres ateo aprenderás un par de oraciones.

6. No eres ni tan listo ni tan bueno como crees
Para cuando tenga dos años tu hijo o hija ya sabrá como manipular a tu esposa como cualquier político a su gabinete (y es algo que tú aún no dominas por completo). Si no quieres vivir con un pequeño dictador vas a tener que ser tú quien lleve el mando, decir “no” 50 veces al día y castigar a veces. Es un trabajo sucio pero alguien tiene que hacerlo.

7. Tu tiempo libre es cuando el bebé está dormido
Un niño es como un empleador que no conoce el Código Laboral. Para él no existen los fines de semana ni los feriados, mucho menos las excusas médicas.

8. Pequeño no quiere decir silencioso
No importa que pese seis kilos: si se pone triste y llora por algo es como si un avión F-22 volara bajo sobre tu casa en modo ataque. Para empeorarlo todo, algunos bebés roncan, suavemente, pero lo hacen.

9. Puedes ver un buen dibujo animado 150 veces en un día y al día siguiente repetir. Y sabes que es así.




10. Después de criar a tu hijo podrías ser negociador con terroristas
“El bebé no quiere ir a la calle, no, no quiere ir a la calle”. “No, estos guantecitos no le gustan y por eso no se los va a poner”. “No, no quiere usar la capucha de su abriguito, ¡no quiere!”. “No, todavía no quiere salir a la calle”. “Sí, ese juguete es tuyo” (aunque no lo sea). Todo lo dirás con vocecita como haciéndote el tierno, llamando todo con diminutivo y usando todas las reservas de paciencia que hay en tu ser.

11. La felicidad también existe
El pequeño no solo siente en carne propia todo lo que pasa a su alrededor sino que también te hace experimentar picos de emociones como felicidad, ternura, confianza, etcétera. No importa que en la vida diaria seas casi un bucanero con malos hábitos: muchas cosas que dirá y hará tu hijo te obligarán a secarte las lágrimas de ternura de los ojos. Y en eso no hay nada por qué avergonzarse.

12. Eres un caballito “¡Iii ji ji ji ji!”
“¡Arre, papi, arre!”

Y tú, ¿qué cosas descubriste cuando tuviste a tus bebés?

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