Tener buena autoestima es fundamental para el sano desarrollo de un niño, pues refuerza la confianza que tiene en sí mismo. “La autoestima proviene de sentir que uno es aceptado, que es capaz, y de saber que nuestras contribuciones son valiosas y valen la pena”, dice Jane Nelsen, terapeuta familiar.




Asegúrate de que tu hijo se sienta orgulloso de sí mismo y confíe en su capacidad para enfrentar los retos de la vida. Para ello te sugerimos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

Dale amor incondicional
La autoestima de un niño se fortalece con el amor que le den sus padres, por eso es de suma importancia que aceptes a tu hijo tal como es, independientemente de cuáles sean sus fortalezas, sus dificultades y su carácter. Nunca dejes de decirle que lo quieres y cuando sea necesario corregirlo, déjale claro que lo inaceptable es su comportamiento, no él.

Bríndale atención
Siempre date tiempo para estar con tu hijo, eso le ayudará a sentir que es valioso e importante para ti. No tiene que ser mucho tiempo, pero sí de calidad: evita hacer otras cosas, como ver la televisión o tu teléfono mientras hablas o juegas con él. Es muy importante que sepa que le estás poniendo atención.

Establece límites
Sé claro, coherente y consistente al momento de establecer y hacer cumplir las reglas. Si le dices a tu hijo, por ejemplo, que debe mantener su cuarto en orden, no le permitas que al día siguiente lo tenga todo en desorden. Es muy importante para él saber que las reglas están para cumplirse. Tal vez debas recordárselas muchas veces antes de que las empiece a cumplir de manera habitual; sé persistente.

Fomenta riesgos saludables
Motiva a tu hijo para que intente cosas nuevas, como probar comida diferente, hacer nuevos amigos o desarrollar una nueva habilidad, como sería aprender a andar en bicicleta. Debe entender que siempre existirá la posibilidad de tener una mala experiencia pero no correr riesgos significa quedarse sin oportunidades para el éxito. Déjalo enfrentar situaciones adversas sin intervenir demasiado. No le ayudes si no es necesario, pues podrías fomentar su dependencia y dañar su autoestima.

Déjalo cometer errores
Todos nos equivocamos, sin embargo, hay que entender que los errores también son valiosos para desarrollar la confianza en uno mismo. Por ejemplo, si tu hijo se tropieza por traer desabrochadas las cintas de los zapatos, pregúntale qué puede hacer la próxima vez para evitarlo. De esta manera le estarás permitiendo aprender del error y entenderá que es normal equivocarse de vez en cuando. También es importante que cuando tú mismo cometas un error lo admitas sin demostrar frustración. Esto le permitirá a tu hijo aprender una poderosa lección.




Celebra lo positivo
A todos nos gusta recibir palabras de aliento. Es importante que cada día reconozcas lo bueno que haga tu hijo y se lo hagas saber, no solo a él, sino que lo reconozcas frente a los demás, así no solo se sentirá bien por tus palabras, sino por los comentarios positivos de los demás. También es importante que seas específico. En vez de decir “Lo hiciste muy bien”, di cosas como: “Eres muy bueno armando rompecabezas” o “Gracias por ser tan paciente”.

Escucha con atención
Si tu hijo tiene algo que decirte, detén lo que estés haciendo para escucharlo. Para él es fundamental saber que sus ideas, deseos y puntos de vista son importantes. Ayúdalo a sentirse cómodo con sus emociones. Dile cosas como: “Entiendo que estés triste porque debes despedirte de tus tíos y está bien”. Ayudarlo a reconocer y aceptar sus emociones sin sentir que está siendo juzgado, le servirá para reafirmar sus sentimientos. También es conveniente que compartas con él tus sentimientos para que exprese los suyos con más confianza.

No compares
Comentarios como “¿Por qué no eres como tu hermano?” solo servirán para recordarle sus defectos y hacer que sienta vergüenza, envidia o presión por competir. Incluso comparaciones positivas, como “Eres el mejor jugador” pueden ser dañinas porque puede resultarle difícil alcanzar el nivel que le estás exigiendo. Diciéndole que lo aprecias como es será más probable que se valore a sí mismo.

Ofrécele empatía
Si tu hijo se siente inferior a sus hermanos o a sus amigos por no poder hacer algo tan bien como ellos, demuéstrale empatía y señálale alguno de sus puntos fuertes. Por ejemplo: “Tienes razón, Sofía pinta muy bien, pero tú eres muy bueno para armar rompecabezas”. Así aprenderá que todos tenemos fortalezas y debilidades, y que no es necesario ser perfecto para sentirse bien consigo mismo.

Dale aliento
Todos necesitamos apoyo de nuestros seres queridos. Para tu hijo es importante saber que crees en él y que lo animes a seguir adelante. Dar aliento no solo significa premiar los logros, sino reconocer cada mejoría. Si a tu hijo se le dificulta leer, por ejemplo, puedes decirle cosas como: “Le estás echando ganas y cada día lo haces mejor”.

Fuente: BabyCenter en español

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